Feve acumula 300 cancelaciones esta semana y reconoce que «la solución no será inmediata»

Convoy cubierto de grafitis en Soto del Barco, en el que cuesta localizar la puerta y ventanillas. / DANIEL CUÉLLAR
Convoy cubierto de grafitis en Soto del Barco, en el que cuesta localizar la puerta y ventanillas. / DANIEL CUÉLLAR

La falta de repuestos, aire acondicionado y los grafitis dejan a parte de la flota fuera de juego. «La situación clama al cielo», lamentan los sindicatos

RAMÓN MUÑIZGIJÓN.

Sobre el papel Feve tiene 68 unidades pero desde el martes es incapaz de reunir las 25 que necesita para cumplir puntualmente con la cartelera que anuncia a sus clientes. La consecuencia es que está suprimiendo total o parcialmente cerca de un centenar de servicios cada día en Asturias. Hasta anoche iban cerca de 300, lo que supone que desatiende casi un tercio de las frecuencias que tiene programadas. La cadena de supresiones que se estaban cebando con la ruta Gijón-Oviedo-Trubia se extendió ayer a la línea Gijón-Avilés, que quedó sin servicio para pasajeros.

La empresa reconoce los problemas que atraviesa, recalca que donde no hay trenes de ancho Renfe trata de fletar autobuses o taxis, que informa de las incidencias en los paneles presentes solo en parte de las estaciones, y que está echando el resto en los talleres para recuperar parte de las unidades averiadas. «La solución no será inmediata», admiten desde la operadora.

A diferencia de otros episodios de cancelaciones masivas, esta vez el problema reside únicamente en la falta de unidades disponibles. Desde hace meses hay trenes en los que falla el sistema de climatización; son unidades en las que las ventanas no se pueden abrir, lo que genera una atmósfera incómoda en días de calor. Es una incidencia que están sufriendo por ejemplo convoyes de la Serie 433 (antes denominada 3300), de la que hay una docena en la región y salieron de fábrica entre 1981 y 1985. A ello se unen las averías de motores, los actos vandálicos y las pintadas de grafitis «cada vez más frecuentes», según indican fuentes sindicales.

«Esto clama al cielo; estamos pagando muchos años de no invertir un euro en mantenimiento y así no hay forma de trabajar», lamentan los representantes de los trabajadores.

El plan de cercanías indica que parte del parque móvil data de 1966. Por falta de repuestos, en los últimos años los mecánicos han tirado de un proceso de «canibalización», esto es, aprovechaban compuestos de los trenes en peor estado para usarlos en los de más reciente avería. La solución se sabía coyuntural pero los talleres siguen sin recibir los compuestos necesarios, en ocasiones porque ya ni siquiera los hay disponibles en el mercado dada la antigüedad de los trenes.

A falta de soluciones temporales que reviertan la situación a corto plazo, Renfe está en un proceso de renovación de su parque, lo que se traducirá en la llegada de ferrocarriles nuevos dentro de dos años. Eso sí, de cumplir con los planes de cercanías hasta ahora presentados, su distribución generará nuevos desequilibrios. La programación para Asturias compromete la llegada de seis nuevos trenes, y cuatro más si se completan las duplicaciones de vía ideadas. Todo ello supone una inversión de 45 millones. En Cantabria se anunciaron 133 millones para renovar por completo el parque, con 28 nuevos trenes.