La Fiscalía alerta del repunte de agresiones sexuales 'al azar' en fiestas y portales en Asturias

La fiscal superior de Asturias, Esther Fernández, explica el informe. / PABLO LORENZANA
La fiscal superior de Asturias, Esther Fernández, explica el informe. / PABLO LORENZANA

Se denuncian seis casos a la semana. «Ha aflorado el ataque esporádico, de alguien que no es del entorno de la víctima», afirma Esther Fernández, fiscal superior

RAMÓN MUÑIZGIJÓN.

Cambio de tornas en la criminalidad asturiana. Las denuncias por homicidio, asesinato e inducción al suicidio están en retirada, con 28 casos conocidos el año pasado, lo que es un 9,6% menos que en 2017 y un 57% menos respecto a 2016. En el lado opuesto la Fiscalía Superior no ocultó su inquietud por la evolución de los delitos contra la libertad sexual. Este capítulo engloba sobre todo agresiones y abusos sexuales, exhibicionismo y violaciones, y en él se denunciaron 314 casos a lo largo del pasado curso. Suponen seis a la semana, «la cifra más alta de los últimos años», subrayó la fiscal superior, Esther Fernández. Concretamente son un 61% más que en 2017 y un 42% respecto al curso anterior.

¿Obedece la progresión a un efecto llamada? La responsable del Ministerio Público rechazó esa posibilidad. «Hay más casos, desgraciadamente», zanjó. «La explicación es que ha habido más casos; hay un repunte de este tipo de delitos que suponen ya el 0,9% de los que se cometen en Asturias, lo cual es una cifra muy importante», apuntó. Eso en lo tocante a situaciones denunciadas. Luego cada asunto pasa a su fase judicial. El año pasado dio tiempo a que la Fiscalía formalizase «58 escritos de acusación y se lograron 46 condenas, que son cuatro al mes; son datos muy alarmantes en cuando al volumen de estos delitos pero es importante ver que se condenan», contextualizó.

Fernández puntualizó que hasta ahora la forma predominante era «el abuso continuado, de larga duración en el tiempo». Son casos donde el agresor pertenece a «entornos próximos a la víctima» y ese familiar o amigo ataca «a veces en el propio domicilio» de la denunciante. Estas historias se siguen reproduciendo, señaló la fiscal superior, «sin embargo ha aflorado un repunte de delitos que son de abuso sexual fuera de esas circunstancias». La novedad está llegando de agresiones que «no son continuadas en el tiempo, se producen de forma esporádica y no proceden de alguien del entorno de la víctima».

La denunciante fue «escogida al azar» por el delincuente, y el abuso se produce «fuera del domicilio de la víctima». Fernández especificó los casos ocurridos tanto en portales como en fiestas. «Sigue dándose que la víctima es joven, a veces incluso menor de edad», describió la fiscal, quien matizó que entre los supuestos agresores hay un mayor rango de edades.

El Ministerio Público destacó también «el importante número de causas registradas con víctimas menores de edad con las que el investigado mantiene conversaciones de contenido sexual a través de Whatsapp y les pide fotografías de carácter erótico o pornográfico». Niños y adolescentes aparecen como afectados pero también crece su papel como sospechosos: «Se incrementaron las denuncias por delitos contra la libertad sexual con menores como presuntos autores. En 2018 se incoaron 28 expedientes frente a 19 del año anterior». De nuevo la mayor parte de estos hechos están vinculados a un mal uso de las nuevas tecnologías.

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Fernández avanzó esta reflexión que recoge la Memoria anual de su departamento, informe completo sobre el año anterior que terminará de detallar en otoño, respetando así el tradicional formalismo de presentarlo tras la apertura del año judicial. Esta vez, sin embargo, prefirió comunicar antes a la sociedad las últimas novedades de la criminalidad. Además de los delitos contra la libertad sexual, el Ministerio Público llama la atención sobre hechos que atañen a la juventud asturiana.

Dentro de las familias han aumentado de nuevo los casos denunciados de violencia de menores contra sus padres. En 2016 eran 47, subieron luego a 58 y el curso pasado se conocieron 64 situaciones. También se ha incrementado la violencia contra la pareja entre menores de edad, duplicándose las denuncias hasta alcanzar la decena de casos. Son historias que hablan de «la violencia del hombre sobre la mujer», unos intentos de sometimiento que «se inician a más corta edad, lo que nos demuestra el fracaso de la política educativa en la materia», diagnosticó.

La irrupción del Código Penal entre los adolescentes también alcanza a las aulas. El pasado año se iniciaron cuatro causas por incidentes contra profesores, «lo que supone una novedad».