La Fiscalía pone coto al reparto en bici, los avisadores de radar y el uso del móvil

Trabajador de una conocida empresa de reparto en bicicleta, circulando por la acera en una céntrica calle de Gijón. / E. C.
Trabajador de una conocida empresa de reparto en bicicleta, circulando por la acera en una céntrica calle de Gijón. / E. C.

Reclama una ley que permita acceder a la 'caja negra' que ya llevan parte de los coches y que desvela si el conductor se saltó un stop o semáforo

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

La realidad va por delante de las leyes y en lo tocante al tráfico se está convulsionando. El 'boom' de la bicicleta, los patinetes eléctricos, las empresas de reparto en bici o patín, las aplicaciones móviles que avisan de dónde hay un control de alcoholemia... todo ello está a la orden del día y la normativa no le sigue el paso. El Europarlamento ha pisado el acelerador de los ingenios, ordenando que a partir de 2022 todos los coches salgan de fábrica con nueve sistemas inteligentes de asistencia al conductor y que el resto de vehículos dispongan de dos años más de margen para hacerse con ellos. Será un nuevo mundo para el tráfico que requiere que normas y policías se pongan al día. El Fiscal Coordinador de Seguridad Vial, Bartolomé Vargas, lo viene advirtiendo mediante circulares, ruedas de prensa y memorias.

Contra los avisadores

Investigación abierta a las aplicaciones móviles

«Evita el tráfico, la Policía y los accidentes». Con este mensaje se anuncia una de las aplicaciones móviles basadas en tecnología colaborativa. Los usuarios se avisan unos a otros de la existencia de un atasco, un bache, pero también de dónde están haciendo inspecciones los agentes. «La trascendencia de los controles es incompatible con las conductas que se vienen observando en los últimos tiempos de avisar, en particular a través de 'apps' de uso compartido u otras herramientas tecnológicas, de los lugares en que se está realizando un control de alcohol y drogas», razona el fiscal.

Prevenir de la posición del chequeo «obliga a las Policías a establecer controles itinerantes o en lugares de escaso tráfico o de corta duración. Con ello se dispersan los esfuerzos», lamenta. El conductor alcoholizado al que le llega la alarma continúa así al volante poniéndose en riesgo a él mismo y a los demás, apunta. El aviso de la presencia policial además puede frustrar «la investigación o persecución de otras formas delictivas de mayor gravedad, como el tráfico de drogas o actividades terroristas».

Para atajar la deriva, el fiscal ha remitido un oficio a la Guardia Civil y las policías locales de capitales de provincias reclamando que le informen «de cuáles son las 'apps' y herramientas tecnológicas que realizan estas conductas en su territorio, modus operandi, daños o perturbaciones que se ocasionan en los controles referidos». Con todo ello el Ministerio Público decidirá «las acciones que sean procedentes».

El uso de 'cajas negras'

Un 'chivato' obligatorio al que ahora no puede acceder

El nombre técnico es Event Data Recorder (EDT) y funciona como una 'caja negra' que registra las circunstancias del vehículo antes de un accidente. Desde 2015 los Mossos han podido utilizarlos para clarificar 199 siniestros. En parte de ellos el aparato reveló que el conductor se había saltado un stop, hizo un adelantamiento con exceso de velocidad o mostraba una probable somnolencia al saltarse el carril acelerando y sin corregir la maniobra. Hace una década el proyecto Verónica de la Comisión Europea calculó que su presencia disuadía a los conductores para aflojar un 10% la velocidad y terminaba reduciendo un 25% la siniestralidad. Otra consultora concluyó años después que, en realidad, ingenios de este tipo ya están implantados en el módulo del airbag, por decisión de los fabricantes, aunque el manejo de los datos resulta opaco para los usuarios.

Su uso comprensible figura entre las medidas que exigirá la UE dentro de tres años, pero la Fiscalía advierte de que no es lo mismo tenerlo que poder usarlo. «La problemática esencial de este sistema novedoso de investigación sigue radicando en la dificultad de acceso, en ocasiones, a los datos almacenados en el EDR», lamenta. En EE UU existe una legislación específica que obliga a los fabricantes a facilitar los datos en caso de accidente. En Europa «solo se cuenta con las recomendaciones que efectuó el Proyecto Verónica», recuerda. Por ello insiste a los partidos que hagan una regulación que obligue a los fabricantes a dar la información.

Más información

Conducir y usar el móvil

En caso de accidente, pedir las llamadas a la empresa

En la circular remitida hace unas semanas a la Guardia Civil, Bartolomé Vargas insta a los agentes a «esmerarse en la investigación de los delitos viales» al constatar «el progresivo descuido, cuando no la deliberada vulneración» de la normativa por parte de los conductores. Por ejemplo, el uso del móvil al volante «se ha convertido en principalísimo factor de siniestralidad», recuerda. Cree que el conductor tiende a equipararlo al sueño, la fatiga o el cansancio como actitudes «no merecedoras de suficiente gravedad», algo contra lo que se revela recordando que el Código Penal incluye preceptos para actuar. «La utilización del móvil y la distracción consiguiente es indiciariamente constitutiva de imprudencia grave», apunta. Por ello insta a que en los casos de homicidio o lesiones, la Policía Judicial reclame a la compañía los datos del tráfico de llamadas, para precisar si el conductor estaba haciendo uso del móvil.

Reparto en bicicleta

Indagar en la situación laboral y la norma de la vía pública

Glovo, Just eat y Aloha 21 se están popularizando en el reparto a domicilio usando trabajadores que van en bicicleta. ¿De quién es la responsabilidad en caso de accidente? En su circular a los agentes, el fiscal reclama tener una visión global del asunto. Si la vía es de uso compartido de peatones y ciclistas «indagarán sobre su regulación municipal a efectos de la responsabilidad subsidiaria del Ayuntamiento o empresa». Los agentes deberán reseñar en todos los casos los datos de la compañía «y las condiciones de trabajo en el caso de que generen riesgos para la seguridad vial y circunstancias de la póliza de seguro».