Fomento diseña una nueva obra para asegurar la ladera que amenaza a la variante de Pajares

A la izquierda, la ladera que se quiere contener en las obras de la variante. / JUAN CARLOS ROMÁN
A la izquierda, la ladera que se quiere contener en las obras de la variante. / JUAN CARLOS ROMÁN

Retirará 250.000 toneladas de terreno que ahora se deslizan y presionan parte de un muro para incrementar la seguridad de la zona

RAMÓN MUÑIZ GIJÓN.

Culminar la variante de Pajares el año que viene para que los trenes que unen Asturias y la meseta tarden unos 45 minutos menos a partir de 2021 está obligando al Ministerio de Fomento a encajar un complejo puzle de obras. Las cuadrillas de la catenaria, por ejemplo, no tenderán el hilo de contacto hasta que terminen los colegas que montan las vías, para no entorpecerse unos a otros. Los que colocarán el sistema de ventilación han de organizarse con los de la catenaria, y los encargados del sistema de alimentación tendrán que haber llegado antes que todos.

En esa coreografía el ministerio, a través de Adif Alta Velocidad, deberá encajar una nueva obra para repeler los deslizamientos de la ladera de Campomanes. La inestabilidad de estos terrenos arcillosos son el auténtico punto negro en una infraestructura que lleva más de 3.500 millones de euros agotados. Acciona recibió en junio de 2006 el encargo de materializar los 4,32 kilómetros de plataforma ideados entre Sotiello y Campomanes y tropezó con el mayor quebradero que han tenido los centenares de técnicos que se han empleado en toda la variante. El contrato preveía que en apenas 28 meses estuviera terminado el tramo, pero la multinacional va a necesitar alrededor de 162.

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Hace un mes este periódico constató que se han reactivado tajos que llevaban años parados en la obra, tanto en la vertiente asturiana como la leonesa. Los operarios de Acciona reconocían cuál era su afán. «Esto hay que terminarlo ya; es la orden que tenemos». Con el acelerador pisado, cubrieron de geotextil el deslizamiento al que se aplicó una red drenante con forma de cola de pescado y asentaron un talud ante el túnel de Vega de Ciego. Esta semana los obreros completaban una plataforma en la que se ubicará un edificio técnico.

Acciona está así a punto de entregar el testigo..., pero la ladera no ha dicho aún su última palabra. Existe un deslizamiento, denominado D-2, que sigue sin estar bajo control. Para analizar las causas Adif Alta Velocidad reclutó en 2017 a la gallega GOC y a la catalana Norcontrol. Tras distribuir instrumentos de medición por el terreno problemático, llegaron a la conclusión de que la pantalla de pilotes y el falso túnel que ahora se le oponen no ofrecen la consistencia necesaria para abrir el paso a los trenes comerciales. Toca actuar.

Redacción en trámite

La empresa pública «está procediendo a la tramitación del contrato de servicios para la redacción del proyecto de construcción» que refuerce estas estructuras, confirma la compañía. Fuentes próximas al encargo añaden que en una primera fase, la solución consiste en retirar unos 100.000 metros cúbicos de terreno, para reducir la fuerza con la que la ladera presiona al talud hormigonado. Con palas y camiones se descargará a esa ladera de un peso de alrededor de 250.000 toneladas, que serán llevados a los vertederos de material abiertos en el concejo. Eso suponen unos 8.333 viajes con los vehículos de carga más habituales.

En la zona de conflicto el coeficiente de seguridad, esto es, la relación entre la resistencia del muro y el peso que soporta, está entre 1,05 y 1,1o puntos, lo que indica que la estructura puede resistir entre un 5 y un 10% más del peso actual. Una vez se retire el material, los técnicos actualizarán los cálculos para comprobar si al disminuir la envergadura del deslizamiento la pared se basta por sí sola. En caso de que no sea así, los ingenieros de Adif tienen ideados otros refuerzos, que se irían ejecutando de forma sucesiva hasta alcanzar el coeficiente de seguridad necesario.

La empresa pública sabrá la inversión y plazo de obra concreto que lleva el vaciado de esta parte de la ladera una vez reciba el proyecto cuya redacción va a encargar. La expectativa, en todo caso, es que esa primera actuación sea suficiente y permita cumplir los plazos anunciados.