«Es una forma de estar ligado al sitio donde naciste»

A Jesús Álvaro Alonso Naves el padre se le murió en 1987. «Tuve que llamar a la Aemet para informarles», recuerda. El difunto llevaba veinte años atendiendo la estación de medición de precipitaciones en Entrago (Teverga). «Me propusieron que siguiera yo llevándola y acepté», cuenta. De niño ya vio a su padre con el pluviómetro y le llamó la atención. Convertirse en colaborador de Meteorología, dice, exige ese sí inicial, pero también «afición y disciplina». En su caso, cada vez que llueve o nieva debe acudir puntual a las ocho de la mañana y anotar los registros «de ese día y el siguiente». Compatibilizar esa dedicación con unas vacaciones requiere «tener alguien que pueda atenderlo». ¿Qué ventajas obtiene de esa rutina? De un lado, hablar del tiempo, como todos, pero con mayor propiedad, con estadísticas: «Hay quien dice que ya no nieva como cuando era niño, pero eso lo dicen por su memoria». Alonso no se obsesiona tampoco con los números, no recuerda cuál es el récord de su estación, pero tiene clara cuál es su función en esto: «Es una forma de estar ligado al sitio donde naciste».

 

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