«Me gustaría que la baja maternal fuera más larga»

Gijón . Miriam Valledor y Javier Fernández, con su hija Mireia, la primera gijonesa y asturiana del año 2018. / DAMIÁN ARIENZA
Gijón . Miriam Valledor y Javier Fernández, con su hija Mireia, la primera gijonesa y asturiana del año 2018. / DAMIÁN ARIENZA

Mireia, hija de una pareja de Nuevo Roces, nació 49 minutos después de las campanadas. Es la primera asturiana del año | Tras ella, llegaron Lola Álvarez y Gabriela Vari en el HUCA, y Leo Cortina, en Langreo

ELENA RODRÍGUEZ GIJÓN.

Con la última campanada. La primera española de 2018 llegó al mundo en el Hospital del Mar de Barcelona. Se llama Raisa Ioana y es hija de Ibri y Florentina, de nacionalidad rumana. No fue tan puntual, pero sí muy madrugadora la primera asturiana del año. Mireia Fernández Valledor nació ayer en Cabueñes 49 minutos después. Seis bebés más -tres niñas en Oviedo, dos niños en las Cuencas y otro en Arriondas- nacieron en las primeras horas de Año Nuevo, un 2018 en el que los padres esperaban poder disfrutar de la baja paternal de cinco semanas, después de que el año pasado se ampliara de quince días a un mes. La iniciativa ha quedado congelada por la falta de Presupuestos Generales del Estado. Comienza también 2018 con el objetivo puesto en el plan demográfico del Gobierno regional.

Mireia Fernández Valledor. 0.49 horas. Hospital de Cabueñes

«Me gustaría que la baja maternal fuera más larga»

Habían decidido pasar la Nochevieja en casa, con los padres de Miriam. Un plan tranquilo, pues sabían que Mireia estaba a punto de llegar. De hecho, se la esperaba ya para Nochebuena o para unos días más tarde, para el 27 de diciembre. Pero la primera asturiana y gijonesa de 2018 ya empezó temprano a dar señales de que quería llegar al mundo. Fue a las 9.30 horas cuando su madre empezó a romper aguas.

A partir de ahí, un día largo, con contracciones, traslado a Cabueñes, vuelta a casa porque aún no era preciso el ingreso y regreso al hospital para, ya sí, dar a luz. A las 0.49 horas de la madrugada nacía Mireia Fernández Valledor. Pesó 3,6 kilos y midió 52 centímetros. Sus padres son Javier Fernández Camacho, gijonés de 32 años, y Miriam Valledor Cotarelo, ovetense de 34. Para la pareja, que vive en Nuevo Roces, es su primera hija. Ya con ella en brazos, explicaron que el parto fue «volado». Tan dilatada llegó al centro sanitario, que no le dio tiempo ni siquiera a poner la epidural. Javier entró en el paritorio para acompañarla. Confiesa que hubo momentos en los que «estaba desencajado, pero por los nervios, porque decían que quedaba poco y yo veía solo asomar la cabecina. Miriam es y ha sido muy valiente».

Felices, no dejan de mirar a su pequeña. «Es una sensación maravillosa. Más aún cuando ya la tienes en brazos». Sobre que Mireia sea la primera asturiana y gijonesa dicen que «era una posibilidad», aunque para ellos lo principal ahora es «cuidarla bien». «En lo que más pienso es en ser una buena madre, en hacerlo lo mejor posible», indica Miriam, mientras Javier -que prefería un niño, pero «ya no la cambio por nada del mundo»- cree que «nos va a salir solo».

Mireia llega a una casa en la que, afortunadamente, hay trabajo. Miriam es cajera en el Alimerka de la avenida Príncipe de Asturias y Javier es operario en una subcontrata de Trefilería Moreda. Disfrutará de la baja paternal, de cuatro semanas. No ha podido ser de cinco, al no haber acuerdo en los Presupuestos Generales del Estado.

Preguntados al respecto, Miriam es reivindicativa. «A mí sí me gustaría que la baja maternal fuera más larga. La recomendación es que la lactancia dure, al menos, seis meses, y yo creo que la baja debería tener la misma duración, hasta que los niños dejen de tomar el pecho». Por eso, porque no quiere dejar a su hija tan pequeña en la guardería o al cargo permanente de los abuelos, ha pensado en tomarse cuatro meses de excedencia. Conocedora de que los centros de 0 a 3 han estado en el centro de discusión de los presupuestos regionales y de que es una de las líneas del plan demográfico, Miriam pide que «los horarios de las guarderías públicas sean más flexibles». En su empresa, en Alimerka, tiene facilidades. «Hasta que los niños cumplan doce años, podemos trabajar en el turno de mañana».

Arriba, Lola y sus padres, Silvia Constenla y Pablo Álvarez en Oviedo. Debajo, Miguel, el primer niño nacido en el Caudal, duerme junto a sus padres Vanesa Fernández y Marcos Revilla. Por último, Romina Tomás y su hijo, Martín Trespalacios. / ROJAS / LLACA / PARDO

Lola Álvarez Constenla. 1.37 horas. Hospital Central de Asturias

«Conciliar será difícil, pero seguro que lo logramos»

La primera ovetense de 2018, Lola Álvarez Constenla, nació a la 1.37 horas de la madrugada en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Pesó 3,605 kilogramos y midió 50 centímetros. Se hizo un poco de rogar, puesto que su alumbramiento estaba previsto para el día 28, pero acabó eligiendo el primer día del año para venir al mundo. Sus padres, Silvia y Pablo, con la felicidad dibujada en sus rostros, se mostraron «muy contentos» tras una Nochevieja «diferente» en la que estrenaron este nuevo año «a lo grande». Con el bebé en brazos, Silvia explicó que «todo ha salido fenomenal y eso que se ha retrasado un poco y hubo que esperar hasta hoy (por ayer)».

Para estos dos padres primerizos, la recién nacida, como es obvio, traerá cambios a diario. Preguntados sobre la conciliación de sus profesiones con los cuidados y la vida familiar, se mostraron optimistas: «Conciliar será difícil, pero seguro que lo logramos», afirmaron ambos.

La primera noche del año trajo dos nacimientos más en la maternidad de La Cadellada. Todo chicas. La segunda bebé del año en la ciudad, Gabriela Vari, nació a las 3.30 horas de la madrugada con un peso de 3,209 kilos. Su madre, Susana Francisco, quiso agradecer «la atención del personal sanitario que ha sido estupenda. Perfecta» a lo largo de su internamiento en el HUCA.

Tal y como relató, Gabriela, también fue un poco remolona. «Tenía que haber nacido el 23 de diciembre, pero ha esperado un poco más». Por último, Celeste Alejadra fue la tercera de las niñas ovetenses de este nuevo año. Nació a las ocho menos cuarto de la mañana y pesó 2,285 kilos.

Leo Cortina Fernández. 7.45 horas. Hospital Valle del Nalón

«Ver a los hermanos juntos ha sido la cosa más guapa»

En las cuencas mineras, el más madrugador fue Leo Cortina Fernández, que pesó 3,07 kilos y nació en el Hospital Valle del Nalón en un parto natural. Sus padres, Juan Pablo Cortina y Sandra Fernández, se mostraban deseosos de presentar al pequeño a su hermano de seis años. «Cuando se reunieron, fue la cosa más guapa del mundo», decía Sandra, emocionada, ayer por la tarde. Antes, fueron recibiendo a los familiares, muchos de ellos de Laviana, concejo en el que ambos residen, algunos llegados casi directamente del cotillón.

Langreo. Sandra Fernández coge la mano de Leo.
Langreo. Sandra Fernández coge la mano de Leo. / JUAN CARLOS ROMÁN

Martín Trespalacios Tomás. 8.18 horas. Hospital Grande Covián

«Comí las uvas y a partir de ahí vino la fiesta»

El primer niño del Oriente, Martín Trespalacios, venía al mundo a las 8.18 de la mañana en el Hospital Grande Covián de Arriondas. «Va a ser el primero de la clase», señalaba ayer su madre, Romina Tomás, canguesa de 30 años. La joven salía de cuentas el día 31 y, esa misma mañana, rompió aguas. Tras pasar la jornada de Nochevieja ingresada, las primeras contracciones llegaban minutos antes de las campanadas. «A las doce menos cuarto tuve la primera, comí las uvas y a partir de ahí vino la fiesta», explicó la madre de Martín, primer hijo de la joven. El pequeño nació por cesárea y pesó 3,140 kilogramos.

La noticia de que el niño era el primer bebé de la comarca «voló» rápidamente por Ribadesella, donde su padre, Manuel Trespalacios, regenta la sidrería La Guía. A pesar de que ambos progenitores son naturales de Cangas de Onís, Romina daba ayer por sentado que su hijo «será más riosellano», que es donde residen. Tanto la madre como el bebé se encuentran en perfecto estado, si bien deberán permanecer hasta «el jueves o el viernes» en el hospital, hasta que la canguesa se recupere de la cesárea. Mientras tanto, por la habitación de la familia van pasando los allegados que ya comienzan a sacar semejanzas al pequeño. «Dicen que se parece a mí», señaló Romina, que entra al 2018 «con la celebración más buena», la de tener a Martín en brazos.

Miguel Revilla Fernández. 9.15 horas. Hospital Álvarez-Buylla

Nervios y felicidad para unos padres primerizos

Si Leo Cortina Fernández fue el primer niño de la comarca del Nalón, Miguel Revilla Fernández fue el de la Comarca del Caudal. Nacía una hora y media después, a las 9.15 horas, en el área de maternidad del hospital comarcal de Mieres. El joven matrimonio mierense formado por Vanesa Fernández y Marcos Revilla recibían a su primer hijo con una mezcla de nervios y satisfacción.

Pablo Don Gil Martín. 20.30 horas. Hospital San Agustín

Un niño nacido por cesárea ayer por la tarde

Se esperaba que en Avilés fueran unos gemelos los primeros bebés del año. Pero Pablo Don Gil Martín, que llegó al mundo por cesárea a las 20.30 horas, se les adelantó. Sus padres son Pablo Don Gil Marrón y María Martín Suárez, de Avilés.

Esta información ha sido elaborada con la colaboración de Juan Carlos Abad, Gloria Pomarada, Marta Varela y J. F. Galán.

 

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