El Gobierno regional reconoce el trabajo y «la honestidad intelectual» de Carlos López-Otín

El Gobierno regional reconoce el trabajo y «la honestidad intelectual» de Otín
Margarita Salas y López-Otín en un congreso de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. / E. C.

«Tiene toda mi confianza y mi respeto. Es uno de los científicos más brillantes y ha sufrido una auténtica campaña de acoso», le defiende Margarita Salas

LAURA MAYORDOMO / LAURA FONSECA GIJÓN.

El Gobierno regional realizó ayer pública demostración de su respaldo al catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, Carlos López-Otín y de su equipo de investigación. El consejero de Educación ya había expresado su apoyo el lunes, cuando trascendió que el investigador y docente de la Universidad de Oviedo se había visto obligado a retirar nueve artículos publicados en dos revistas científicas. Ayer, el pronunciamiento a favor de su trabajo y su «honestidad intelectual», llegó de boca de Fernando Lastra, que ejerció como portavoz del Ejecutivo autonómico en la comparecencia ante la prensa para detallar los acuerdos del Consejo de Gobierno.

En su reunión semanal, este órgano «ha manifestado su apoyo al trabajo científico y a la honestidad intelectual de Carlos López Otín y su equipo investigador», expuso Lastra. Se pronunciaba así el Principado «en el mismo sentido que la comunidad científica y académica» lo ha venido haciendo estos días. También se refirió el consejero a la relación personal entre el presidente asturiano, Javier Fernández, y el investigador, por lo que su apoyo, afirmó, «va incluso un poco más allá» de la expresión de reconocimiento a su labor por parte del Consejo de Gobierno.

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«Para mí es, si no el mejor, de los mejores investigadores que tenemos en España. Sin ninguna duda, uno de los científicos más brillantes. Tiene toda mi confianza, todo mi apoyo y todo mi respeto. Su trayectoria es absolutamente intachable», manifestó ayer la bioquímica e investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Margarita Salas al hablar de quien considera uno de sus discípulos aventajados y a quien le une una estrecha amistad desde hace décadas.

Salas fue precisamente una de las personas que formó parte del nutrido grupo de investigadores nacionales que instaron a la revista 'Journal of Biological Chemistry' -en la que se habían publicado ocho de los nueve artículos retirados- que permitiera corregir los «nimios» errores detectados sin necesidad de la retracción de las publicaciones. «Desgraciadamente no nos hicieron caso», lamentaba ayer. Al igual que otros muchos científicos, considera que la medida es desproporcionada. Porque, insiste, «los artículos tienen errores menores que no invalidan para nada los resultados». Pero «le han hecho retirar los artículos completos, lo cual es muy exagerado. Carlos no se merecía esto».

«Es terriblemente injusto»

Juan Cadiñanos, actual director científico del Instituto de Medicina Oncológica y Molecular de Asturias (IMOMA) y quien colaboró en algunos trabajos con el bioquímico de origen oscense, defendía ayer que «si algo se aprende en el laboratorio de Carlos López-Otín es la importancia del rigor científico». Por eso, a su juicio, «es terriblemente injusto que se haya puesto el foco en un puñado de errores nimios, de los que ni el supervisor más cuidadoso estaría libre, para perjudicar a alguien que se entrega al cien por cien a la ciencia».

«Le han hecho mucho daño, como nos haría a cualquiera si sufriéramos esos ataques», reconocía en este sentido Margarita Salas quien consideraba «intolerable» la que definió como «campaña de acoso» hacia un científico con una trayectoria sin mácula alguna. «No sé quiénes ni cuántos están detrás de esto, pero han hecho un daño innecesario», añadió. «La comunidad científica debe establecer medidas para evitar que este tipo de situaciones se sigan produciendo», apuntó por su parte Juan Cadiñanos.

Según su entorno, López-Otín, que suma más de 400 artículos publicados y es uno de los científicos más citados (con un 'factor h' de 104) en su campo, se encuentra «abrumado» por todas las expresiones de apoyo recibidas. El bioquímico, que continúa con su labor en la Universidad Descartes de París -mediante una estancia de seis meses- expresó su «absoluta desolación» al comprobar que en sus artículos «había fallos que no deberían haber estado ahí nunca».