Hormigón de muy alto rendimiento y, además, ecológico

Íñigo López Boadella, Miguel Ángel Serrano, Fernando López Gayarre, Alberto Ruiz Soto, Mari Ángeles Fernández, Carlos López Colina y Rubén Fernández Díaz. El grupo de investigación Tecnología sostenible de la construcción en el acero y el hormigón lo compone también Jesús Suárez. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA
Íñigo López Boadella, Miguel Ángel Serrano, Fernando López Gayarre, Alberto Ruiz Soto, Mari Ángeles Fernández, Carlos López Colina y Rubén Fernández Díaz. El grupo de investigación Tecnología sostenible de la construcción en el acero y el hormigón lo compone también Jesús Suárez. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA

Investigadores de la Politécnica trabajan en «una receta» para su fabricación a partir de residuos de minas y canteras | Por resistencia, durabilidad y fácil puesta en obra es el material del futuro. El problema es que cuesta hasta diez veces más que el normal

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Una lista de siete ingredientes -entre los que no falta el agua o la 'harina'- que han de añadirse en un orden y cantidad determinados, una amasadora y el cuidado de quien vigila que la mezcla sea perfecta. Es lo que se necesita para elaborar «el hormigón del futuro», un material «muy resistente y durable, que avisa cuando se rompe y que es muy fácil de poner en obra porque es autocompactante». Se le denomina hormigón de muy alto rendimiento o de ultra alta resistencia.

Un equipo de investigación de la Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI), el de Tecnología y Sostenibilidad en la Construcción con Acero y Hormigón (TESCAH), que tiene como investigador principal a Fernando López Gayarre, trabaja desde hace unos años en añadir un plus a esos hormigones, en los que se viene investigando desde hace dos décadas y se emplean sobre todo en prefabriados. Lo que se hace en su laboratorio es sustituir los áridos naturales por residuos procedentes de minas y canteras asturianas, por lo que sus hormigones -con los que, de momento, solo se han realizado ensayos de probeta- son, además, ecológicos, sostenibles. Porque esa es precisamente una de sus líneas de trabajo, la de fomentar la economía circular e incrementar la sostenibilidad de las estructuras de hormigón y acero reutilizando y reciclando residuos en la fabricación de materiales de construcción.

Hay una cuestión más. Al haberse detectado que la reproducción de los hormigones de alto rendimiento era muy difícil de una zona geográfica a otra, «de lo que tratamos con este proyecto es también de dar una receta para que cualquier hormigonero, con un poco de calma», dice Gayarre subrayando la última parte de la frase, «sea capaz de llevarlo a buen puerto sin problemas» e independientemente del lugar de procedencia del material que se emplee.

Siete ingredientes

Esa receta de la que habla conlleva el uso de «mucha cantidad de cemento, muy buenos áridos, reducir mucho el tamaño máximo de los áridos y la cantidad de agua y utilizar mucho aditivo». También, de un mayor tiempo en la amasadora: entre veinte minutos y media hora, «cuando un hormigón normal lo consigues en dos minutos». En la EPI -con la colaboración de empresas como Minersa, Granitos Cabaleiro, BASF, Sika, Silmín Ibérica y ArcelorMittal-, los experimentos se han hecho con residuos de canteras de granito y minas de fluorita, que generan residuos ricos en sílice muy apreciados en la fabricación de los hormigones de muy alto rendimiento. Salvo las adiciones -el humo y la harina de sílice- y los aditivos, todos los ingredientes que emplean se encuentran en Asturias.

Han llegado a conseguir hormigones con una resistencia de compresión de hasta 200 megapascales, cuando los normales no superan los 50. Este tipo de material tiene además la ventaja de que es más resistente al fuego que el acero y que puede ser bombeado a grandes alturas. De hecho, se usó en la construcción de rascacielos Burj Khalifa, en Dubai, que, con 828 metros, es la estructura más alta de la que se tiene registro.

Con fibra de acero

¿Cuál es el inconveniente del hormigón de ultra alta resistencia a partir de material recilado? Se podría decir que únicamente su coste, de tres a cinco veces superior que el de un hormigón normal debido al minucioso proceso de molienda de los áridos que conlleva. Pero su precio puede ser hasta diez veces más elevado si lo que se fabrica es un hormigón reforzado con fibra de acero, que además de más resistente lo hace mucho más dúctil. Que su uso, utilizando residuos adecuados, se generalice, depende «del compromiso de las administraciones», opina Gayarre.