«El HUCA se merece un Da Vinci, no se debe dar la espalda a la cirugía robótica»

José Electo Granero Trancón en su despacho del servicio de Cirugía del Hospital Universitario Central de Asturias./DAMIÁN ARIENZA
José Electo Granero Trancón en su despacho del servicio de Cirugía del Hospital Universitario Central de Asturias. / DAMIÁN ARIENZA

«Tenemos unas listas de espera aceptables, estamos en dos meses para una consulta y en tres para una operación»

LAURA FONSECA LFONSECA@ELCOMERCIO.ESOVIEDO.

José Electo Granero Trancón (Ponferrada, 60 años) es el nuevo jefe de servicio de Cirugía General del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), un centro que conoce muy bien, ya que fue allí donde hizo su residencia como MIR y al que volvió hace ocho años para coordinar la unidad de cirugía mayor ambulatoria. Antes del HUCA, Granero Trancón pasó por otros hospitales, como el de Jarrio, al que prácticamente vio nacer hace tres décadas, y el de Arriondas, donde también fue jefe de Cirugía.

-Asume uno de los servicios con mayor actividad de la sanidad pública asturiana, ¿cómo están en listas de espera en Cirugía del HUCA?

-Aunque todo es mejorable, creo que tenemos unos tiempos de espera bastante aceptables para el nivel de actividad que manejamos. La demora para una consulta ronda los dos meses y para una cirugía programada, los tres meses.

-¿Cumplen con el decreto de tiempos máximos?

-Las demoras las tenemos bastante ajustadas y cuando vemos que en los procesos incluidos en el decreto de tiempos máximos nos vamos a pasar de plazos, derivamos a otros centros.

-¿A dónde?

-Al Hospital Monte Naranco, también a Jove, en Gijón, o a cualquier otro hospital de la red pública o concertada que tenga menos demora.

-¿Qué peso tiene el servicio de Cirugía dentro del HUCA?

-En actividad quirúrgica supone casi el 40% de toda la actividad del hospital. Hacemos cerca de tres mil operaciones al año, de las que casi la mitad son urgencias. El servicio cuenta además con la Unidad Cirugía Mayor Ambulatoria, la más potente de Asturias, que realiza unas 700 intervenciones al año. Y luego tenemos otros 500 procesos de cirugía menor.

-¿Cuál es el perfil de esos 3.000 pacientes a los que operan?

-Es sobre todo gente mayor, con patología compleja porque hablamos de personas con varias enfermedades. También operamos muchísimos tumores, puede que en el parte quirúrgico de hoy (por ayer) casi todos sean pacientes con cáncer.

-¿Y eso a qué se debe?

-Fundamentalmente al envejecimiento. Y además son enfermos a los que en muchas ocasiones no los podemos enviar a casa porque no tienen quién se ocupe de ellos.

-¿Y qué hacen en esas ocasiones?

-Lo primero, retrasamos el alta, es decir, les dejamos en el hospital unos días más, y luego activamos los servicios sociales, que también están saturados.

-Como nuevo jefe de Cirugía, ¿qué planes tiene para el servicio?

-Muchos. En el campo de cirugía de mama, por ejemplo, vamos a empezar con la radioterapia intraoperatoria. Luego, a nivel hepático estamos dando algún paso para comenzar con lo del donante en asistolia; en colon y recto estamos haciendo nuevos programas quirúrgicos, y también queremos incrementar en diez puntos el porcentaje de cirugía mayor ambulatoria, ahora estamos en un 35%.

-¿Y la cirugía robótica, en qué lugar queda?

-Aspiramos a contar con cirugía robótica en algún momento.

-Habla del robot Da Vinci, ¿verdad?

-Sí, de todos es sabido que ya lo incorporó un hospital asturiano de la red privada, y confiamos en que en poco tiempo lo podamos tener también el HUCA.

-¿Es lo que le falta al nuevo HUCA?

-El HUCA se merece un Da Vinci, no sé si nos lo podremos permitir desde el punto de vista económico, yo creo que sí, pero no podemos dar la espalda a la cirugía robótica. Es el futuro.

-¿Qué cambios observa desde que comenzó en esto de la medicina?

-Muchísimos, sobre todo, tecnológicos. Ahora puedes disponer de muchísima más información al momento y ver pruebas por las que antes a lo mejor tenías que esperar meses. La laparoscopia, la cirugía robótica... puf, muchísimos adelantos.

-¿Qué tal la relación del HUCA con el resto de hospitales?

-Bien, aunque se puede mejorar porque es una relación un tanto fría.

-Desde fuera se ve al HUCA como el hospital que se lo traga todo.

-Es que es el hospital que se lo traga todo... pero bueno, hay formas y formas. Hay que ser más cooperativo.

-¿Qué tal con el Hospital de Cabueñes, esa especie de derbi sanitario entre Oviedo y Sporting?

-Ah, muy bien. Tengo la idea de poner en marcha programas de colaboración. Aprovechando que hubo cambios en las jefaturas, vamos a establecer nuevas acciones. Me gustaría, por ejemplo, que todos los residentes de cirugía puedan rotar por la unidad de trasplantes del HUCA y que no tengan que ir a Valdecilla.

Reducciones de estómago

-Hablaba antes de tiempos de espera ajustados, ¿también en cirugía bariátrica, donde el HUCA llegó a tener dos años de demora?

-En cirugía bariátrica hemos firmado un acuerdo de colaboración con el Hospital de Valdecilla que nos ha permitido reducir las esperas. Poco a poco vamos mejorando.

-¿Los cirujanos son los divos del hospital?

-(Risas). Yo me considero un médico muy normalito. Creo que eso ocurría hace muchas décadas, ahora ya hay mucha más igualdad, afortunadamente.

-¿Sufre su servicio la falta de médicos que hay en Asturias?

-Tenemos una plantilla bastante equilibrada, aunque a veces hay problemas para encontrar cirujanos.

-Pero el HUCA será un gran polo de atracción, todo el mundo querrá venir a este hospital, ¿no?

-Tiene mucho atractivo, pero debería ser aún mayor.

-Tiene usted 60 años, ¿es de los que piensa en prorrogar?

-Trabajaré intensamente los próximos cinco años, que es lo que he hecho siempre, pero a los 65 me pienso jubilar, mis colegas ya jubilados me han metido mucho envidia diciéndome que no tienen tiempo para nada (risas).