Investigadores logran reducir la contaminación en la mina mierense de El Terronal

Mina de El Terronal, donde se llevaron a cabo las pruebas. / PARDO
Mina de El Terronal, donde se llevaron a cabo las pruebas. / PARDO

Trabajaron durante tres años con nanopartículas de hierro para eliminar el arsénico y el mercurio con una técnica aplicable a «extensiones amplias»

ANA FERNÁNDEZGIJÓN.

Tres años de trabajo que empiezan a dar sus frutos. Descontaminar terrenos mineros es posible a través de nanopartículas. Así lo ha comprobado un equipo asturiano, que ha centrado sus trabajos en El Terronal.

Personal investigador del área de Geoquímica Ambiental del Indurot, de la Universidad de Oviedo y del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario ha conseguido reducir los efectos de la contaminación minera mediante nanopartículas de hierro cerovalente. Este trabajo supone un «gran avance» en el conocimiento del potencial de la nanotecnología en la recuperación de suelos contaminados. Se ha realizado en terrenos reales afectados por arsénico y mercurio, la mayoría de origen minero, en Asturias, los cuales llevaban décadas sin ser tratados. Tras verificar la eficacia de este proyecto en estudios realizados en laboratorio, en el año 2016 se hizo una prueba a escala en los terrenos de la antigua mina de mercurio de El Terronal (Mieres).

A partir de ahí se hicieron campañas de seguimiento cuyos resultados fueron muy positivos y, además, se mantuvieron en el tiempo. El equipo investigador de la Universidad de Oviedo está liderado por José Luis Rodríguez Gallego, del área de Geoquímica Ambiental del Indurot y del departamento de Explotación y Prospección de Minas. Junto a él, participan en esta iniciativa Eduardo Rodríguez-Valdés y Diego Baragaño Coto, de la misma área del Indurot. José Luis Rodríguez Gallego explica que el resultado de esta investigación «sería perfectamente aplicable y seguro a escala real en amplias extensiones de terreno».

Sostiene, no obstante, que «lo que quizá falte es un análisis detallado de complementos (técnicas híbridas con vegetación adecuada y enmiendas orgánicas) que ya estamos haciendo en otros casos; y un breve estudio específico para cada emplazamiento». Con todo, sus cálculos indican que «la técnica es competitiva en costes con otras que pueden plantearse como alternativa a esta, y además, debe tenerse en cuenta que la producción de nanopartículas cada vez va a resultar más económica gracias a los avances tecnológicos».

En opinión de Rodríguez Gallego, «es obvio que sin la inversión necesaria, tanto pública como privada, es imposible afrontar la descontaminación de un suelo» y «desgraciadamente en Asturias, y también en el resto de España, estas inversiones en los últimos años están siendo muy escasas», advierte.

En el Principado, recuerda este equipo, existen «varias decenas de terrenos afectados en mayor o menor medida por contaminantes como el mercurio o el arsénico, la mayoría de ellos de origen minero».