La joven mexicana Aura Chávez, conductora en su país que evitó un accidente en un ALSA, se sacará el carné en España

Aura, a la derecha, con su mujer Cristina y su hijo Julio, ayer, en Oviedo. / HUGO ÁLVAREZ

«Corrí hacia el conductor y pensé: tengo que parar este autobús», declaró tras el percance

CRISTINA TUERO GIJÓN.

Nunca imaginaron que acabaría sus vacaciones en Asturias siendo consideradas unas heroínas. O heroína. Porque la que se ha convertido en la auténtica protagonista es Aura Anahi Chávez. La joven mexicana, de 29 años, logró evitar que se repitiera una tragedia como la sucedida a principios de mes en Avilés y que se saldó con cinco fallecidos tras lograr detener un ALSA después de que su conductor sufriera una indisposición.

Todo sucedía en la tarde del lunes. Aura, con su pequeño Julio en brazos, y con su mujer Cristina García al lado, regresaba a Oviedo, donde esta familia pasa sus vacaciones, desde Villaviciosa, a donde habían acudido de visita. Se subieron al bus que cubría el trayecto Llanes-Oviedo y que había salido de la estación llanisca a las cinco de la tarde. El viaje se desarrollaba con total normalidad hasta El Berrón. Allí surgió el problema. Los viajeros, una quincena, notaron cómo el vehículo iba perdiendo velocidad y colisionaba lateralmente contra el guardarraíl.

«Tuvo un percance del lado izquierdo y pegó una vez contra un árbol y la mediana. Pero, después, volvió a dar. Hasta tres veces. Y entonces las personas que estaban en los asientos delanteros empezaron a gritar y pegar al conductor. Decían 'despierta, despierta' porque no respondía», explicaba Aura Chávez en conversación con EL COMERCIO. La joven, que tiene «carné de autobús de mi país y allí manejé algún vehículo de estas características», contó cómo soltó a su bebé en brazos de su mujer y «salí corriendo hacia el conductor. Le pegué dos veces y al ver que estaba desvanecido, que no contestaba, tuve que intervenir. Me dije: tengo que parar este autobús». Y logró hacerlo poniéndose entre el conductor y el volante. «Iba supersegura de que lo iba a parar», añadió. Tras cerciorarse de que no venía ningún coche cerca, logró detener el vehículo en el arcén.

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Ingresado en el HUCA

Con el autobús ya detenido en el arcén, el conductor, recuerda, recuperó el conocimiento. «Nos dijo: 'estoy bien, estoy bien'. Y quería volver a arrancar. Pero hablé con él y le dije que esperara, que no estaba bien. Luego, se desvaneció por segunda vez». Con la ayuda de otro pasajero, lograron tumbar al hombre en el pasillo que, aún así, logró volver a incorporarse con la intención de continuar el viaje. No pudo hacerlo porque de manera inmediata volvió a desvanecerse.

Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Guardia Civil y los servicios de emergencia. Fueron estos los encargados de atender al conductor que fue trasladado en ambulancia, según confirmaron fuentes de la compañía, al HUCA donde quedó ingresado hasta en observación para realizarle diversas pruebas aunque, inicialmente, se habló de «una bajada de tensión». Había pasado su último reconocimiento médico, aseguraron desde ALSA, el 16 de octubre de 2017.

Una vez comprobado que entre los pasajeros -viajaban quince en el interior del autobús- no había que lamentar ningún daño, más que las crisis de nervios propias de una situación inesperada como la que habían vivido, la empresa desplazó hasta la zona a otro conductor. Llegó en 25 minutos y, en el mismo vehículo (ya que según la compañía apenas tenía daños), continuaron viaje. Sin embargo Aura Chávez aseguró que el lado izquierdo del vehículo estaba «bastante dañado. Muy rozado y el golpe se llevó el retrovisor izquierdo». No obstante, el viaje concluyó en Oviedo sin más sobresaltos. Aura y Cristina paseaban ayer tranquilamente a Julio por las calles de Oviedo.

Un día después del incidente, y después «de haber pensado en frío cómo fue todo», seguían asustadas, pero sonreían. «Solo pienso que esto podía haber sido peor», asegura para, a continuación, añadir: «El miedo a veces gana, pero uno tiene que reaccionar ante estas situaciones difíciles». La pareja y su pequeño volverán a Mallorca a continuar con su rutina y, paradojas de la vida, allí Aura acabará de sacar el carné de conducir porque en España no «convalidan el carné de México».

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