Junio robó un 25% de horas de sol

Bañistas disfrutando de la marea alta en San Lorenzo. / A. ALONSO
Bañistas disfrutando de la marea alta en San Lorenzo. / A. ALONSO

La región quedó al margen de la ola de calor y recogió más lluvia de lo habitual | El balance meteorológico reconoce el «carácter frío» que tuvo el mes pasado el litoral y sitúa en un grado bajo cero la mínima de la región

R. MUÑIZGIJÓN.

Contra todo pronóstico, verano no empezó en junio para Asturias. No al menos lo que se entiende por tal. El balance que del mes pasado divulgó ayer la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) pone números a la frustración que sentían los más ansiosos de playa: «Tanto en el observatorio de Oviedo como en el del aeropuerto de Asturias el déficit de horas de sol ha alcanzado el 25º». Lo normal es que el centro de la región disfrute de 168 horas sin nubes ocultando los rayos, pero esta vez junio se marchó hurtando 43 de ellas.

«Las temperaturas estuvieron por debajo de lo esperado durante la primera mitad de junio y se recuperaron en la última decena», refleja un informe al que cabe añadir que en Asturias, el concepto de «lo esperado» ya es discreto en lo tocante al calor. Las estadísticas acumuladas durante dos décadas determinan que Oviedo promedia 2,2 días completamente despejados y que sus máximas rondan los 20 grados, mientras en la costa lo corriente es acercarse a los tres días sin una sola nube, y que el paraguas sea preciso en casi ocho jornadas de junio.

El mercurio se dilató esta vez menos de lo esperado marcando una mínima regional de un grado bajo cero en el puerto de Leitariegos. La máxima se situó en Cuevas de Felechosa (Aller), en los 34,4 grados. En Gijón lo habitual es que junio deje un promedio de 17,9 grados y esta vez se quedó ocho décimas por debajo; el tiempo en Oviedo y Avilés fue cinco décimas más frío de lo acostumbrado.

Son condiciones que suponen que Asturias «quedó al margen de la ola de calor que se extendió por amplias zonas del país en los últimos días del mes. Incluso la franja litoral refleja un carácter frío de fuerte contraste respecto a las condiciones térmicas al sur de la cordillera».

Los meteorólogos definen así unas condiciones que han provocado que esta vez Asturias se convirtiera en destino preferente para quienes querían huir de los agobios del calor. Quienes buscaron esa solución encontraron una región donde las lluvias fueron más frecuentes desde el valle del Narcea y hasta el Sella, y más abundantes aún en la zona de Oviedo.

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