«Me denunciaron para legitimar una marca registrada que no estaba bien»

Jesús Gómez Solórzano en su lagar de Renedo. / LUIS PALOMEQUE
Jesús Gómez Solórzano en su lagar de Renedo. / LUIS PALOMEQUE

El lagarero cántabro Jesús Gómez Solórzano, gerente de Sidra Somarroza, se siente «feliz» con la decisión judicial a su favor que le permite envasar su sidra en la botella verde

EVA FANJULGIJÓN.

Jesús Gómez Solórzano (Renedo de Piélagos, Cantabria. 1961) se siente «más tranquilo y feliz» después de conocer el fallo de la Audiencia Provincial de Cantabria que le autoriza a seguir utilizando la tradicional botella de sidra asturiana para envasar su producción. Es la segunda vez que el lagarero cántabro gana una batalla judicial a la Asociación de Sidra Asturiana (Assa) por el uso de un envase que constaba como marca registrada de la entidad. Poco a poco, Somórzano va digiriendo lo que supone esta sentencia judicial y toda la expectación y polémica que ha suscitado.

-Usted habla de «victoria judicial agridulce», pero imagino que está satisfecho con este fallo a su favor.

-Sí, para mí ha sido una alegría muy grande porque esta botella de sidra queda libre para todo el mundo. Desde mi punto de vista, la asociación intentó adueñarse de ella y han patentado algo que no era de ellos. Hay que recordar que esta botella la creó un inglés en 1821 y esa patente se acabó en 1835. En 1880 se empieza a fabricar en Asturias y resulta que en el año 2000 se les ocurre a estos señores patentarla. No es una botella creada por ellos, sino una más de las que hay libre en el mercado. Creo que me denunciaron para intenta legitimar con una sentencia una marca registrada que no estaba bien hecha. Y me gustaría aclarar algo.

-Diga.

-Se dice que los asturianos se han metido conmigo y eso no es así. Con mi empresa no se han metido los asturianos, sino la asociación de lagares asturianos. En Asturias hay muchos productores que me han felicitado, porque esta asociación no quiere la botella para Asturias, la quiere para ella. Y quiero matizarlo porque yo no tengo nada en contra de Asturias. Al contrario, tengo muchos vínculos allí y como sidrero que soy la considero también mi tierra.

-¿Le preocupa que se convierta en un conflicto entre comunidades?

-Claro, así es. Esto no es una disputa entre regiones. Este problema también lo tienen muchos pequeños lagareros asturianos que no pertenecen a la asociación. Si mañana esta botella pasa a ser definitivamente propiedad de Assa, ésta les puede presionar o pedir contraprestación por usarla.

-¿Usted ha usado siempre la botella verde para su sidra?

-Esta botella siempre ha estado aquí. Yo la he visto toda mi vida porque siempre se ha usado. Hablan de proteger la sidra de Asturias, pero la Assa solo representa a una parte, no a todos los productores.

-¿Cuánto tiempo lleva usted elaborando sidra?

-Llevo muchos años en el mundo de la sidra por vocación y aprendí viendo a la gente de aquí hacer la sidra en casa. Luego empecé a conocer bien el manejo de la sidra natural y siempre tuve la suerte de hacer una sidra exquisita. Al mercado salí en el año 2010 y fui el primer lagarero cántabro en sacar el registro de sanidad. Luego se sumaron mis hijas al proyecto y aquí estamos: somos una empresa familiar de solo tres miembros, pero vamos bien.

-¿Su sidra es como la asturiana?

-Sí, es igual que una sidra asturiana natural de calidad. Hay muchas formas distintas de hacerla. Por ejemplo, en el País Vasco algunos no hacen sidra con fermentación maloláctica. Sin embargo, en Asturias es tradición hacerla y nosotros también la hacemos así. Así que la nuestra es como la asturiana.

-¿Cuántos litros produce al año?

-Unas 200.000 botellas de sidra natural al año. Además, también elaboramos otra serie de productos y sidras distintas.

-¿Hay mercado en Cantabria?

-Cada vez más. El número de productores está creciendo. Ahora ya somos siete y cada vez se abren más sidrerías. También vendemos a Madrid y a otros puntos de fuera.

-¿Se plantea hacer una asociación?

-Por ahora no, pero quizá en un futuro sea algo que surja solo. Lo que está claro es que la cultura sidrera se está recuperando en Cantabria.

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