Lastra critica la burocracia en los Picos de Europa y pide más peso del Estado

El consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra. / ÁLEX PIÑA
El consejero de Medio Ambiente, Fernando Lastra. / ÁLEX PIÑA

«Hay que proteger la forma de vivir, los oficios y el acervo de quienes residen en el único parque nacional habitado», insta el consejero

R. MUÑIZ OVIEDO.

No todo es perfecto en el centenario Parque Nacional de los Picos de Europa y ayer lo reconoció el presidente de su patronato, Fernando Lastra: «No soy entusiasta de la complejidad burocrático-administrativa que rodea al parque». La primera vez que el también consejero de Medio Ambiente acudió al foro, se encontró en el orden del día la aprobación de licencias de pequeñas obras que no podían hacerse hasta que les diera luz verde un órgano que se reúne una o dos veces al año. El sistema «es poco eficiente», consideró, lanzando lo que denominó como una «aportación crítica a la burocratización que podría haber sido evitable».

La Asociación Iberoamericana de la Comunicación (Asicom) galardonó al parque e invitó a Lastra a hablar en la Universidad de Oviedo. Ante los alumnos reunidos, el consejero también cuestionó ayer el papel de la Administración central en el parque: «Debería llevar a cabo la decisión de la gestión como en un Estado federal la lleva el Estado y no las federaciones». Actualmente la responsabilidad es de las tres comunidades autónomas que comparten el espacio, mientras el ministerio se limita a intentar coordinarlos. Su apelación, matizó, «no es un argumento antiautonómico».

Echando la vista atrás el hoy presidente del patronato subrayó el consenso existente respecto a la necesidad de proteger los espacios naturales, «pero hace cien años las cosas en el mundo eran muy complicadas». Europa seguía con la primera Guerra Mundial y en España se declaró el primer parque nacional, el de la Montaña de Covadonga, incorporando un modelo estadounidense que ya estaban replicando suecos y suizos. «Puede objetarse la relación aristocrática de Pedro Pidal, que tenía allí su coto de caza, pero la realidad son los resultados».

Los premios hoy al parque lo son «también a sus gentes, que en un lugar humanizado han logrado un nivel de conservación que habla de su respeto ambiental», dijo. Con todo señaló los ataques de los lobos como el principal problema y apostó por «proteger esa forma de vivir, esos oficios, costumbres y acervo de los habitantes del parque».

 

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