El enemigo de López-Otín está en casa

López-Otín, en 2015, cuando fue investido doctor 'honoris causa' por la Universidad de Zaragoza. / E. C.
López-Otín, en 2015, cuando fue investido doctor 'honoris causa' por la Universidad de Zaragoza. / E. C.

El «acoso» sobre el bioquímico aumentó a raíz de la adjudicación de dos plazas de catedrático a miembros de su equipo | La comunidad científica es unánime: la obligación de retirar varios artículos por fallos que no alteran los resultados de la investigación «es injusta»

LAURA MAYORDOMO

El pasado 25 de enero, la revista Journal of Biological Chemistry (JBC) obligó al catedrático de Bioquímica y Biología Molecular Carlos López-Otín a retirar ocho artículos publicados entre los años 2000 y 2007 y en los que se describía la identificación de nuevos genes humanos implicados en el cáncer y otras enfermedades. ¿La razón? Se habían detectado irregularidades en algunas de las figuras que contenían esos trabajos. Imágenes duplicadas, orientadas de forma incorrecta o rotadas 180 grados, paneles reutilizados de publicaciones anteriores y datos originales que no estaban disponibles, según refiere la Sociedad de Bioquímica y Biología Molecular de EE UU, editora de esa revista. Errores desconocidos hasta entonces para el investigador de la Universidad de Oviedo y su equipo y admitidos, «no sin vergüenza», a la vista de las evidencias.

En diciembre, algo similar había ocurrido con otro trabajo, éste aparecido en Nature Cell Biology. Tras una investigación del grupo de López-Otín en colaboración con la revista, los autores no pudieron localizar los datos numéricos utilizados para elaborar algunos gráficos. Como consecuencia, «se consideró que la retirada del artículo era la alternativa más correcta».

En ambos casos, los responsables de las investigaciones, con Otín a la cabeza, sostienen que esos «fallos» son irrelevantes desde el punto de vista científico, que no invalidan en modo alguno los resultados, que de hecho han sido reproducidos con posterioridad por otros científicos y laboratorios. «Son trabajos tan consolidados que su información está disponible en bases de datos», sostiene el experto en genómica Juan Valcárcel. De ahí que buena parte de la comunidad científica considere «injusta» y «desproporcionada» su retirada.

Sembrar dudas

¿Por qué unos artículos publicados entre once y dieciocho años atrás fueron escrutados con tal minuciosidad? Fuentes del ámbito universitario hablan de la labor de zapa de «una o varias personas» que, amparándose en el anonimato, se dedicaron a sembrar dudas sobre el trabajo de Otín, Premio Nacional de Investigación en 2009 y uno de los diez científicos más citados en su campo. Las supuestas irregularidades llevaban meses siendo aireadas en páginas web que «surgieron con la intención, a mi juicio buena, de ser un foro de discusión científica abierto, pero que se han convertido en una especie de 'Sálvame' de la ciencia», opina Valcárcel. Páginas en inglés cuyos contenidos se suben a la red desde fuera de nuestras fronteras, pero que se nutren, dicen quienes defienden la honradez científica de Otín, de «gente de aquí». De la propia Universidad de Oviedo. Serían esas personas las que habrían contribuido a la «campaña de acoso» a la que el bioquímico -nacido en Sabiñánigo (Huesca) hace 60 años y vinculado a la institución académica asturiana desde 1987- asegura estar sometido y que «hace un año y medio se volvió insoportable».

Julio de 2017

La referencia temporal tiene su importancia. En julio de 2017, la Universidad de Oviedo publicó la convocatoria del concurso para ocupar una plaza de catedrático del departamento de Bioquímica y Biología Molecular. Tras valorar los méritos de los aspirantes, la comisión de selección acabó proponiendo para el cargo a uno de los miembros del equipo de López-Otín. La decisión se conoció en diciembre de ese año y, es sabido, no contentó a todos por igual. Como tampoco lo había hecho la resolución de otra cátedra, dos años atrás.

Ese mismo mes de diciembre de 2017 apareció en uno de esos foros de internet el primero de una serie de artículos en los que se acusaba de manipulación de datos al más prestigioso investigador de la universidad asturiana. El último, este miércoles, hace referencia a las múltiples y variadas reacciones de apoyo a López-Otín que se sucedieron desde que, a principios de semana, se conoció que nueve de los cerca de cuatrocientos artículos científicos fruto de sus más de tres décadas de trabajo habían sido retirados de las dos revistas que los habían publicado.

«Lo ocurrido no es algo casual sino una campaña programada contra él», opina un científico allegado a Otín. «Estos ataques hacen daño a las personas, pero también a la Universidad y al sistema científico y solo benefician a quienes, por odio, rencor o cuestiones personales, quieren ponerle en la picota sin dar la cara», afea Carlos Suárez Nieto, director científico de la Fundación para la Investigación Biosanitaria de Asturias (Finba). «Son incompetentes que lo único que hacen es desprestigiarse a sí mismos», apuntaba el pasado jueves el consejero de Sanidad, Francisco del Busto, antes de animar a López-Otín a seguir investigando y «poniendo el nombre de Asturias en lo más alto».