La lucha contra las drogas, marcada por los conflictos y problemas de convivencia

O. ESTEBAN GIJÓN.

Cuando a principios de los años 90 el Ayuntamiento incorporó por primera vez a una persona que trabajara en cuestiones de prevención de drogas estaban acabando los años más duros de Gijón.

Aún así, aquellas primeras jornadas municipales sobre drogas las hizo posible la desaparecida Asociación de Padres de Toxicómanos de Gijón, constituida en mayo de 1985 gracias al empuje de Graciela Álvarez González y por iniciativa de un grupo de padres preocupados por la carencia de información y la dependencia de sus hijos de la droga.

Esa lucha en Gijón tuvo otro nombre propio, el de María del Río, de la Asociación de Familiares de Drogodependientes. Y uno más, en el caso del alcohol, Miguel Ángel Fernández. Nombres propios que hicieron mucho por el tema. Con el tiempo, esas entidades han ido desapareciendo o teniendo una menor presencia. Igual que lo han hecho las comunidades terapéuticas, todo vez que los expertos consideran mejor ahora otros abordajes.

También han cambiado (aunque no desaparecido) los conflictos vecinales provocados por la convivencia con las drogas o los drogodependientes en los barrios. En las imágenes que acompañan a este texto, algunos ejemplos de los problemas que hubo en la ciudad de Gijón.