Los partidarios de la oficialidad califican de «histórica» su manifestación y avisan de que «agora ye'l momentu»

Miles de personas pideron en Oviedo que el asturiano sea oficial en el Principado./Mario Rojas
Miles de personas pideron en Oviedo que el asturiano sea oficial en el Principado. / Mario Rojas

La organización calcula que 25.000 personas se dieron cita en Oviedo, pero la Policía Nacional rebaja la cifra 5.000 | Los convocantes dan la «bienvenida» al cambio de postura del PSOE

Ramón Muñiz
RAMÓN MUÑIZGijón

«Histórica». «De esta sí». «Nunca estuvimos más cerca». La manifestación que todos los años convoca la Xunta pola Defansa de la Llingua Asturiana desfiló esta mañana por las calles de Oviedo en un clima distinto, de indisimulado optimismo. El compromiso de la Federación Socialista Asturiana (FSA) de variar su posición y defender la oficialidá a partir de la próxima legislatura hace plausible alcanzar una mayoría parlamentaria hasta ahora imposible. «Queremos dar la bienvenida a los qu'hasta agora nun nos acompañaron nesi camín y qu'empiecen nestos meses a facelo», explicitó el manifiesto con el que terminó la marcha, leído por la actriz mierense María Cotiello.

«Tenemos delante un momentu como esti, decisivu, y qu'axunta'l nerviu y l'enfotu de delles xeneraciones que quieren ver, por fin, cómo escampla'l futuro pa los derechos de les persones que falamos asturiano y gallego-asturianu», consideró la Xunta, en ese documento. «Nun ye ético y ye moralmente inaceptable que los derechos ciudadanos que nos asisten nun tean yá reconocíos por llei...pudiendo talo», agregó. A juicio de los asturianistas, el debate reactivado en los últimos meses evidencia que a la oficialidad «yá namás s'oponen los sectores de la sociedá más acérrimes y d'idees más escluyentes: los que defenden la imposición, la intolerancia, la uniformidá cultural y llingüística...Ye la mesma tradición ideolóxica de los que primer se negaron al divorciu, al derechu al albuertu, a los derechos LGTBI, los mesmos qu'echen contra'l feminismu y contra cualquier midida que suponga ampliar llibertaes».

La bienvenida a los nuevos socios fue el pasaje que suscitó los mayores aplausos en una manifestación que terminó abarrotando la plaza ante la Catedral. La organización estimó la afluencia en 25.000 personas, cifra que el Cuerpo Nacional de Policía rebaja a «alrededor de unos cinco mil». Sirva como referencia que durante los conciertos de San Mateo el aforo del lugar está limitado a 4.960 personas, y que en el recital ofrecido por Melendi en 2009, que desbordó el lugar y abrió el debate sobre la capacidad de la plaza, las autoridades dijeron que se habían superado los 7.000 interesados.

Números al margen, la marcha se convirtió en una serpiente colorida, con niños, mujeres y hombres, jóvenes y mayores, inmigrantes y españoles. Los políticos del PSOE, Podemos e IU, y los militantes de Foro, presentes todos en buen número, ocuparon lugares intermedios, cediendo protagonismo al resto de la ciudadanía. «Nosotros defendemos una cooficialidad que se aleje de las imposiciones; en otras comunidades obligan a los funcionarios públicos a conocer el idioma y nosotros nos alejamos de eso», explicitó Gimena Llamedo, directora de la Agencia de Cooperación Asturiana y secretaria de organización de la FSA. Reconocía que era la primera vez que acudía a la marcha, aseguraba que en esta legislatura el Gobierno regional «ha avanzado en la incorporación de la llingua en el ámbito educativo», y sostenía que «es normal que estemos aquí, aunque no compartamos que ahora sea el momento; nos presentamos con un programa que no recogía la cooficialidad». Finalmente y aunque se había dado libertad para acudir, ningún representante del Principado quiso sumarse a la reivindicación, si bien los socialistas estuvieron con una nutrida delegación de la FSA, además de ediles de distintos consistorios. El secretario general Adrián Barbón, respaldó la movilización desde Laviada, donde estaba en un acto del partido.

Las formaciones que llevan más tiempo en este movimiento acogieron al recién llegado pero tratando de presionar para no dejar el asunto para el próximo mandato. «Es una manifestación histórica que debe suponer un punto de inflexión, también en la política», demandó Daniel Ripa, secretario general de Podemos. El asturiano «está en una situación dramática, no se puede esperar porque cada minuto que pasa sin la oficialidá es un minuto que se pone en riesgo la supervivencia de la llingua y los derechos humanos de unas personas que no tienen por qué estar discriminadas», agregó. «Hay que defenderlo sin ningún complejo ni agresión al castellano, es un patrimonio como Covadonga, hay que promocionarlo y conservarlo, sin hacerlo obligado», Ramón Argüelles, coordinador de IU, quien lamentó que el Gobierno regional «mire para otro lado». «Hay una mayoría en la Junta ahora, y ojalá pueda ser; desde luego por IU no va a quedar, porque para nosotros cuanto antes mejor», avanzó.

La manifestación partió de la estación de Renfe, puntual como un reloj, a las doce. Con el bastón en la mano y ataviado de traje tradicional, Xaucu Amieva iba guiando los pasos de 46 gaiteros y una decena de tamborileros llegados de Castrillón, Candás y Villaviciosa, entre otros puntos. La calle Uría se llenaba así de los alegres sones del 'Pasucaís' de Xuan de Mieres y la 'Marcha de Brañes' del propio Amieva. No eran los únicos. Centenares de manifestantes después arrancaban en perfecta formación alrededor de 70 pandereteros entre hombres, mujeres, gentes de buen vestir e indumentarias más desenfadadas. Cantaban que «el gobiernu nun fai nada», que «la oficialidá defendela, ye un derechu del ser humanu». «Vengo desde 1994, es una batalla que veíamos lejos y que ahora parece muy cercana; solo falta que voten», consideraba el cantante Nacho Vegas, para quien la oficialidá hay «una relación cultural con el sitio en el que vives, del que es importante tomar conciencia para este y otros problemas que no nos van a solucionar desde Madrid».

«Lo importante es que este es un movimiento transversal, en el que puedo estar yo que por ejemplo no soy de izquierdas», comentaba el empresario Carlos Suárez. Al frente de una compañía con trabajo en medio mundo, descarta que la oficilidad pueda penalizar la economía regional: «La lengua es una expresión más del arte; si no te gustan los cuadros impresionistas pues no los veas, pero todo es enriquecedor y no te quita de viajar». Tampoco ve perjuicios para los trabajadores José Manuel Zapico, secretario general de CC OO: «La oficialidá es un elemento cultural que dota de identidad a la clase trabajadora, la hace más empoderada para reivindicar sus derechos culturales». Las banderas de la central ondeaban a escasos metros de las de UGT, para quien modificar el estatuto para hacer del asturianu un idioma cooficial «permitirá que el profesorado pueda optar a las oposiciones de asturianu como a las de cualquier otra especialidad», según defendió Maxi Fernández.

Para no tener que esperar a que en las aulas se enseñe en el idioma de una forma usual existe Reciella, una asociación de familiares que trabaja con críos de hasta seis años y tiene centros en Candás, Gijón y «el año que viene quizás en Oviedo», confiaba Ruben Llames. Sus hijos, Xune de 7 años, y Lluna de 2, se las arreglaban para portar la pancarta más menuda de la marcha. «En casa hablamos asturianu y cuando empiezan a ir al cole se dan un golpe con un sistema que enseña en castellano. Yo le digo que eso es un esperteyu y él me responde que 'no papá, que es murciélago'. Me corrije y eso es como una puñalada en el corazón», relata. El grupo trata de dar aulas en asturiano a «unos 76 neños», detalla David Coto.

Es así como el asunto, que tiene una base lingüística, termina alcanzando otros órdenes de la vida. Lo trataban de evidenciar las chicas del bloque feministra pola oficialidá. «La relación entre feminismo y llingua es que fueron las mujeres que siempre estaban en casa y a las que no se les daba importancia las que transmitieron el idioma y lo preservaron», explicaba Nuria Corral. La cosa viene de atrás, pero sigue. «Ahora sufrimos una doble discriminación las mujeres que tratamos de hablarlo, porque se nos juzga como mujer y como hablante. Manifestarnos en asturianu no queda femenino y es contra esa discriminación contra la que luchamos», exponía.

Para todo había espacio. También para una enorme bandera de España. La ondeaba orgulloso Álvaro Gutiérrez, quien de esa forma decía «intentar contrarrestar la narrativa de que esto es un movimiento nacionalista». El manifestante entiende que «el asturianu es un patrimonio común, de toda España, y si en Portugal el mirandés es oficial sin haber generado nacionalismos, no tiene por qué pasarnos con la llingua». Aseguraba Gutiérrez que su bandera rojigualda, la única de la marcha, no le generaba recelos: «Es al contrario, la gente me da la enhorabuena, me dice que aquí hay espacio para todo el mundo».

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