Todos los colores por la oficialidá

La manifestación por la oficialidad, a su paso por la calle Uría de Oviedo. / MARIO ROJAS
La manifestación por la oficialidad, a su paso por la calle Uría de Oviedo. / MARIO ROJAS

Miles de manifestantes toman Oviedo en una de las marchas más numerosas a favor de la llingua | La incorporación de los socialistas amplía el espectro a favor de equiparar el asturiano y el gallego-asturiano al resto de lenguas estatales

PABLO ANTÓN MARÍN ESTRADA OVIEDO.

«Más coloríu y más mocedá». Así resumía un veterano la manifestación por la oficialidad celebrada ayer en Oviedo comparándola con la primera que reivindicó la llingua hace más de cuatro décadas. Él estuvo en aquella que en 1976 y en Gijón logró reunir a más de cinco mil personas detrás de una pancarta que reclamaba 'Bable nes escueles. Autonomía rexonal'. Sosteniéndola estaban, entre otros, el fundador de Conceyu Bable, Lluis Xabel Álvarez, el entonces secretario general de la FSA, Jesús Sanjurjo o el dirigente del MCA, Cheni Uría. El momento lo recuerda una fotografía en blanco y negro que con el tiempo se convertiría en un icono de la transición asturiana.

Uría, el histórico líder 'emeceru', era otro de los pocos que podía ayer presumir de haber asistido a ambas marchas y seguramente corroborar la mayor presencia de jóvenes y de color en la actual. Y es que entre los 30.000 manifestantes -según la cifra de la organización- o los 5.000 -estimados por la Policía Nacional- que desfilaron bajo el lema 'L'asturianu llingua oficial ¡Agora!', si algo destacaba era la diversidad cromática: el azul de las banderas asturianas, combinaba con el morado de las leonesas y del movimiento feminista, las rojinegras de la CNT, los colores del U.C. Ceares o el arcoíris en los globos de las familias y la 'rapacería' de Reciella y hasta con una gran divisa rojigualda que portaba uno de los participantes en la marcha.

La gama de la representación política y sindical abarcaba igualmente un amplio espectro: de la FSA a Andecha Astur, pasando por IU, Podemos, CC OO, UGT, CSI y SUATEA. Militantes de Foro como los empresarios Inaciu Iglesias y Xicu Yepes o el exconcejal del PP José Suárez Arias Cachero completaban el espectro cromático y venían a apoyar los argumentos sobre el carácter transversal de esta reivindicación.

La novedad era la presencia por primera vez desde aquella legendaria cita del 'Bable nes escueles' de 1976 de los socialistas asturianos -representados por Gimena Llamedo junto a otros miembros de la ejecutiva regional- y el apoyo expreso de la organización que dirige Adrián Barbón. Un hecho tan transcendente como la decisión adoptada en el último congreso de la FSA sobre el rango legal para el asturiano y que no comparte el Ejecutivo de Javier Fernández, como apuntó su portavoz Guillermo Martínez estos días. El comunicado final, leído por la actriz María Cotiello, dio la bienvenida «a los qu'hasta agora nun nos acompañaron nesi camín y qu'empiecen nestos meses a facelo» y expresar su confianza en que «esi mesmu pasu tamién lu van dar les que falten». Un mensaje dirigido a los colores que no estuvieron presentes, el azul de los populares y el naranja de Ciudadanos.

Músicas de todos los sones

La marcha fue una de las más numerosas de las celebradas por la oficialidad y tardó en partir de la estación de Renfe por las dificultades para hacer avanzar la comitiva inicial, encabezada por una gran banda de gaitas bajo la batuta de Xuacu Amieva. El ambiente durante todo el trayecto cobró carácter de fiesta en la que la diversidad de colores ideológicos tuvo su correlato en la banda sonora. Además de los gaiteros y tamboriteros, sonarían con fuerza las panderetas en manos de más de un centenar de percusionistas que interpretaron 'El Ramu de la Oficialidá' y se sirvieron de sus voces e instrumentos para animar a los manifestantes a corear las consignas de la marcha. Tambores de batucada y un camión con un 'Sound System' incorporado (a la manera de las discotecas rodantes jamaicanas) contribuían a mantener los ánimos y tendrían su continuación en la plaza de la Catedral, tras la lectura del comunicado, con las actuaciones del dúo L-R (Leticia González y Rubén Bada) y el cantautor Ún de Grao (José Martínez Álvarez).

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Entre los participantes, bastantes rostros de la cultura como el músico Nacho Vegas, marchando al lado de su amigo el cineasta Ramón Lluis Bande; escritores como Xuan Bello e Ismael González Arias o como Pilar Sánchez Vicente, Miguel Barrero, Xandru Fernández o Pablo Texón. Y junto a ellos actores como José Antonio Lobato, de Margen, o Antón González. El presidente de la Academia de la Llingua, Xosé Antón González Riaño marchaba al lado de su antecesora en el cargo, Ana Cano y unas filas más adelante, el responsable de Política Llingüística del Principado, Chechu García, caminaba departiendo con su compañero de tertulia literaria, el escritor Pablo Rodríguez Medina.

Entre los mensajes contenidos en las pancartas, la diversidad era igual de palpable. Concejales de distintas militancias agrupados en la Rede de Conceyos pola Oficialidá defendían desde su 'trapu' que el paso reclamado se diese en la presente legislatura, la representación del Unión Club de Ceares apostaba por 'xugar' con el asturiano oficial y una 'nenina' de corta edad esgrimía sus razones en un cartel manual tomando las palabras de Xuan Bello: «Podremos ser felices nun siendo, pero escoyemos ser».

El mismo argumento se expresaba en el comunicado que leería Cotiello: «Recibimos una manda de les nuestres güeles, de les nuestres madres (...) Esa manda pue escaecese, pue facese de menos, pue desdexase y dexase morrer. Pero muncha xente lleva décades lluchando por defendela y quier qu'esi patrimoniu siga vivu y tresmitiéndose de xeneración en xeneración». Ese era el argumento de la fiesta andante que recorrió el centro de Oviedo con promesa de volver pronto a repetirse. Los organizadores anunciaron la próxima cita reivindicativa el 4 de mayo, Día de les Lletres y lo hicieron con humor: «Nun creemos que d'equí pa entós s'algame la oficialidá».