Vecinos de Tamón anuncian alegaciones contra la perrera comarcal

Critican «la proximidad a las casas, los ruidos que ocasionará y que se permita la construcción en suelo no urbanizable de interés agrario»

E. RODRÍGUEZ TAMÓN.

Vecinos del barrio de La Tabla, en Tamón, han decidido presentar alegaciones, al igual que el PP, contra el proyecto del albergue canino que la Fundación Protectora de Animales del Principado tiene previsto construir en la zona y que dará servicio a la comarca de Avilés. El proyecto se aprobó por el Pleno, con los informes técnicos favorables, el pasado julio; pero hay aspectos con los que los vecinos no están de acuerdo.

Uno de ellos es la proximidad a las viviendas. Según indica Montse García, su casa está a 70 metros, por lo que está convencida que tendrá que soportar ruidos. «En el barrio de Villar se quejan porque escuchan los ladridos de los perros que están en el albergue de Serín». Por eso, los vecinos creen que se podrían «haber llegado a un convenio con esa perrera, en vez de apostar por esta nueva construcción». Además de albergue para perros y gatos, podría tener clínica veterinaria, peluquería canina y casa de guardeses.

«No entendemos cómo se permite construir en un suelo no urbanizable de interés agrario; no nos parece que este tipo de actividades entren dentro de las agrícolas», señala. «Hace años -prosigue Montse García-, intenté construir una vivienda también en este tipo de suelo y me dijeron que como no estuviera relacionada con una actividad del campo, que me olvidara». Además, creen que el proyecto «no está justificado. Tendrá capacidad para 160 animales, cuando en Carreño se recogen 60 al año. Avilés, por su población, tiene que tener perrera, pero Carreño, no, y, en Avilés, después de diez años buscando ubicación, están felices».

La Fundación Protectora de Animales rebate todos estos puntos. Afirma que «sólo hay una casa cerca» y que la distancia entre las jaulas de los perros y la vivienda se ajusta a la ley, como demuestran las mediciones de su arquitecta. En este sentido, especifica que la clínica veterinaria y la casa de los guardeses están a pie de carretera. En lo que respecta al terreno, sostiene que «es la ley autonómica la que indica que este tipo de instalaciones tienen que estar en suelo no urbanizable de interés agrícola, como así lo recogen todos los PGOs, y si tiene esa capacidad, es porque no se va a limitar a ser un albergue, se van a hacer más actividades».

Niega que sea puro negocio. «Los propios ayuntamientos, que tienen la obligación legal de recoger a los animales abandonados, no encuentran a nadie a quien contratar, porque no es rentable». Sólo seis concejos de 78 tienen cubierto ese servicio. Teniendo en cuenta que en Asturias hay cerca de 3.000 perros abandonados, harían falta diez albergues más», concluye.