El Principado suprime el transporte escolar de Raíces al Instituto de Salinas

Alumnos y padres se concentraron ayer en el parque de Raíces para expresar su malestar. /
Alumnos y padres se concentraron ayer en el parque de Raíces para expresar su malestar.

Los estudiantes se enteraron a la vuelta, cuando se les impidió entrar al autobús que les había llevado por la mañana, y los padres inician movilizaciones

J. F. GALÁN RAÍCES.

Los adolescentes de Raíces que cursan Secundaria en el Instituto de Salinas tuvieron que regresar ayer caminando a sus casas. No se trata de un problema puntual de transporte escolar, como en otras ocasiones, sino de una decisión de la Consejería de Educación adoptada sin previo aviso y sin fecha de caducidad, para todo el curso y previsiblemente también para los venideros. El servicio se suprime, sin más, y la respuesta no se ha hecho esperar. A primera hora de la tarde de ayer medio centenar de padres y alumnos se concentraron en el parque de Raíces en señal de protesta, y dejaron clara su determinación de llegar hasta donde sea necesario. De momento, acordaron acompañar el lunes a sus hijos caminando hasta el Instituto y una vez allí, expresar su profundo malestar.

Estaban indignados, por el fondo y por la forma. Los alumnos se enteraron cuando a la hora de coger el autobús de vuelta, el mismo que esa misma mañana había realizado el servicio de ida con normalidad, se encontraron con que no les dejaron subir, orden de la Consejería. Sólo se permitió montar a los siete u ocho de Coto Carcedo. El resto se quedó en tierra, y la inmensa mayoría optó por realizar el trayecto a pie, aproximadamente kilómetro y medio.

Es la clave. Según los padres, la Consejería argumenta su decisión en que el transporte escolar sólo es obligatorio en el caso de localidades situadas a más de 1.500 metros de centro, y sostiene que Raíces está dentro de ese círculo. Los padres no lo tienen tan claro. «Depende de qué parte de Raíces hablemos», matizaba uno de los que se concentraron ayer en el parque.

Todos coincidían en una cosa. El problema no es tanto la distancia, que también, como el camino. Entre Raíces y Salinas no siempre hay acera. El primer tramo se realiza por una pista de tierra, ancha y separada de la calzada, hasta Raíces Viejo. A partir de ahí hay que caminar unos 400 metros por una carretera estrecha y sin acera, escasamente iluminada, no muy transitada, bastante apartada y sin ningún cobijo.

«No es un camino para niños. Hablamos de chavales de entre 11 y 16 años, y durante algunas épocas del año a la hora de entrar aún es de noche», puntualizaba otro de los padres, que también mostraba su malestar con la dirección del centro. «Hoy (por ayer) no debieron dejarles marchar solos a casa. Tendrían que haber avisado a los padres», reclamaban.

La alternativa es continuar hacia Salinas por la general en lugar de girar en Raíces Viejo, entrar por Piñole y seguir por Marola y Luis Hauzeur hasta llegar al Instituto. Es el recorrido que realizaba el autobús, y desde el centro de Raíces hay dos kilómetros clavados. El problema afecta a unos 80 alumnos de Secundaria (en este ciclo el transporte escolar es gratuito) y también a los de Bachiller que optan por abonar el servicio para ahorrarse el viaje a pie.