Las cuentas de Aqualia en Castrillón

La diferencia entre la facturación estimada en base a datos aportados por el Ayuntamiento y la real le habrían costado 1,24 millones

J. F. G.

La demanda en la que la concesionaria del servicio de aguas, Aqualia, reclama 3,68 millones al Ayuntamiento de Castrillón para resarcir el desequilibrio económico que, asegura, la ha generado la concesión entre 2007 y 2013, desglosa tal cantidad en tres conceptos. El primero, por valor de 2,25 millones de euros, lo atribuye «al sobrecoste de compra de aguas a terceros soportado como consecuencia de la paralización por el Ayuntamiento del plan de inversiones y la falta de rigor en la certificación de importes de compra de aguas a terceros y el rendimiento de la red que se facilitaron durante su licitación».

El segundo, por orden de magnitud, es «la diferencia entre los metros cúbicos reales facturados y la previsión inicial, que partía de unos datos de inexcusable observancia por los licitadores, resultando un volumen de facturación que no puede considerarse una evolución normal y previsible», lo que le habría supuesto un coste de 1,24 millones de euros. Por último, Aqualia esgrime «el incremento por encima del IPC del coste de la energía eléctrica», que cifra en 186.113 euros.

La paralización de las inversiones a cargo de la empresa fue decretada por la anterior alcaldesa, Ángela Vallina, en 2008. El importe ascendía a 8,1 millones de euros, y según Aqualia, «iban a permitir una reducción muy considerable en la compra de agua a terceros», que cifra en un 49%, «y un incremento de las captaciones propias», que prácticamente se triplicarían.

De los 8,1 millones, 2,9 se destinarían a mejorar la red de abastecimiento, diecinueve actuaciones concretas que deberían haber entrado en servicio en 2009. A día de hoy solo se han completado cinco, realidad que Aqualia atribuye a la paralización de las inversiones. Quedan pendientes, entre otras, renovaciones y refuerzos de tuberías en distintos tramos de la red y fundamentalmente la construcción de una estación de toma y depuración en Pillarno, presupuestada en cerca del millón de euros.

Aqualia también pone el acento en la falta de rigor de otros datos aportados por el Ayuntamiento que utilizó para presentar su oferta. Por ejemplo, el relativo al rendimiento real de la red, es decir, el porcentaje del agua tomada que llegaba efectivamente al usuario. El punto de partida era, siempre según la empresa, un 60,69%, lo que significa que el 39,31 se perdía por el camino. La realidad que presenta Aqualia invierte los factores. El rendimiento, afirma, ronda el 36%, lo que situaría las pérdidas en el 64%.

El gobierno local ha encargado una auditoría externa para cuantificar el desequilibrio y determinar quién es el responsable, si la empresa o el Ayuntamiento. Según la alcaldesa, Yasmina Triguero, se están redactando las conclusiones.

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