El Mulhacén vence a Judith Obaya

La aventurera villaviciosina, poco antes de tener que renunciar a su reto de ascender corriendo al Mulhacén. /
La aventurera villaviciosina, poco antes de tener que renunciar a su reto de ascender corriendo al Mulhacén.

El mal tiempo en la cima obligó a la aventurera maliaya a desistir de hacer cumbre

MARCO MENÉNDEZ

No pudo ser. El mal tiempo en la cima del Mulhacén impidió a la aventurera villaviciosina Judith Obaya cumplir el reto que se había marcado hace unos meses y que no era otro que subir corriendo hasta la cumbre más alta de la Península Ibérica, el Mulhacén, en plena Sierra Nevada, desde la Hoya del Portillo, en la localidad de Capileira.

Judith no podía ayer ocultar su decepción: «El Mulhacén mide 3.479 metros y tuve que dar la vuelta a 3.320. Lo que quedaba eran unos 1,3 kilómetros casi llanos. Da mucha rabia», explicaba. Pero la montaña es así y en un momento pueden cambiar las condiciones meteorológicas de forma radical.

La aventura ya comenzó mal en esta ascensión contra el maltrato a las mujeres, porque, «cuando planificamos la subida, no contábamos con que iba a haber una ola de frío», indica. De todas formas, el día había amanecido bonancible, por lo que, junto con su compañero José, decidió iniciar la ascensión: «En el punto de inicio ya había 15 centímetros de nieve. A los tres kilómetros me tuve que quitar las zapatillas y poner las botas, porque ya no era correr, sino montañismo. Había zonas en las que me hundía en la nieve hasta las rodillas».

«No veía nada»

José iba unos dos kilómetros detrás de Judith, controlando las condiciones meteorológicas. Fue él quien se dio cuenta de que las cosas se iban a poner muy feas. Judith indicó que «el tiempo se complicó. Había hielo y no llevaba crampones. Se levantó una ventisca muy fuerte y una densa niebla comenzó a descender desde la cima. No veía nada. Me llegué a refugiar detrás de una roca». En esa situación, José, gran conocedor de la montaña, la conminó a que descendiera antes de que fuera demasiado tarde. «Tiré para abajo a su encuentro y ya teníamos la niebla encima. Tuve que utilizar el GPS para no perderme».

Y así fue cómo Judith Obaya vio frustrada su última aventura, pero asegura que lo volverá a intentar, aunque la próxima vez será «en julio o agosto, cuando no haya nieve», apunta. Eso sí, ese segundo intento tendrá que esperar a que esta intrépida maliaya concluya antes su próxima aventura, que consistirá en recorrer el Sáhara en bicicleta. No será ese un paisaje extraño para ella, pues el año pasado ya lo atravesó en moto. Judith Obaya es agente de la Policía Local de Oviedo y sobre dos ruedas ya realizó largos viajes, como el que hizo en 2013 para recorrer en solitario los 20 mares que hay en Europa.

Motera y montañera, sabe que el Mulhacén le dará otra oportunidad.

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