El Comercio
Misa de San Pedro en Soto del Barco oficiada por el arzobispo.
Misa de San Pedro en Soto del Barco oficiada por el arzobispo. / P. B.

75 años de la iglesia que superó la guerra

  • Soto del Barco celebra el aniversario del templo, consagrado a San Pedro y construido gracias a Ildefonso Fierro Ordóñez

La historia de la iglesia de Soto del Barco, consagrada a San Pedro, es la de un templo que ha superado la adversidad. Ayer la parroquia celebró los 75 años de la inauguración de la actual iglesia y lo hizo por todo lo alto, con una misa oficiada por el arzobispo, Jesús Sanz Montes, y otros sacerdotes de la zona, incluido el local, José Luis López. El oficio comenzó a las doce de la mañana, a la misma hora que hacía 75 años el obispo de Oviedo, Manuel Arce, daba inicio a la primera misa del nuevo templo.

Aunque la iglesia se inauguró en 1942, su historia comienza años antes. En plena Guerra Civil española. Un fuego arrasó el anterior templo y el archivo, dejando al concejo sin lugar donde oficiar los cultos, que tuvieron que trasladarse a un espacio nada religioso, el salón del teatro Clarín. Allí se reunían los feligreses y el párroco, Maximino Mojardín, daba la misa. Dos años después, en 1938, el mismo cura local fue el que inició el camino para levantar de nuevo un templo parroquial que no se antojaba nada fácil.

Mojardín creó la comisión para la construcción de la iglesia en la que estaban representados tanto el alcalde de entonces, Federico Valles, como doce personas de la parroquia. Para sufragar los gastos de las obras se pidió ayuda a los feligreses y simpatizantes que no dudaron en sumarse a la causa. Unos aportaron trabajo y otros dinero, cada uno en la medida de lo posible, teniendo en cuenta que España estaba aún en plena Guerra Civil.

La mayor parte de los fondos llegaron de Hispanoamérica y de Madrid, aunque la situación económica de la postguerra hizo que no se consiguiera el dinero necesario con estas colaboraciones. Tras casi dar por perdidas las obras, Ildefonso Fierro, vecino de León pero unido a Soto del Barco, donde había nacido su mujer, decidió acarrear con todos los gastos de la obra. Fruto de esta ayuda, la parroquia decidió plasmar su reconocimiento en una placa que preside la entrada de la iglesia.

Las obras comenzaron en 1940 y finalizaron en mayo de 1942 y aprovechando la festividad de San Pedro fue cuando se abrieron las puertas de la iglesia a la vez que todas las campanas repicaban. El templo se quedó pequeño ya que toda la parroquia quiso estar presente en ese día tan especial, incluido su mayor benefactor, Ildefonso Fierro. Estuvieron presentes autoridades municipales, religiosas y civiles, que no quisieron perderse el estreno del templo que tanto consiguió levantar. Ayer el templo volvía a recibir a sus feligreses para celebrar su día grande.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate