El abuelo centenario de Trasona

Emilio Fernández, primero por la izquierda, junto a 'Ambas', y su hijo,Manuel Fernández. /LVA
Emilio Fernández, primero por la izquierda, junto a 'Ambas', y su hijo,Manuel Fernández. / LVA

Emilio Fernández, jubilado deEnsidesa, reside desde hace 55 años en El Pedrero | Grado, de donde es natural, le rindió ayer homenaje en un acto en el que 'Milio' dio una charla sobre la Guerra Civil

Sheyla González
SHEYLA GONZÁLEZ

El año 1918 supuso el final de la primeraGuerra Mundial.Una batalla bélica que marcaría también la historia de Emilio Fernández Suárez 'Milio'. Él, natural de Bárzana en Grado, aunque residente en Trasona, llegaba al mundo en el seno de una familia humilde dedicada al hierro y al campo. Sin saberlo las luchas entre dos bandos marcarían su juventud e incluso su madurez.

Ha llegado a los cien años con una memoria forjada en hierro y con una salud envidiable que le permite seguir disfrutando de su familia y amigos. Ayer fueron sus convecinos deGrado quienes quisieron felicitarle por su centenario y rendirle un homenaje en la Casa deCultura, al que pudieron acudir los pocos habitantes del pueblo de Bárzana, que no quisieron perderse el acto.Cien años no se cumplen todos los días y menos con la entereza que lo ha hecho Milio. «Estoy muy contento con este homenaje. Es un orgullo para mi», confesaba antes de sentarse junto aXoséAntón Fernández 'Ambás', que conversó con él.

El joven Milio ayudaba en el campo a sus padres, con quienes compartía momentos como herrero. Un día llamaron a su casa y se vio envuelto en laguerra civil española.Corría el año 36 cuando a él, y a otros jóvenes, les movilizaron al frente.En su caso con el bando republicano. «Fue una época bastante dura porque había mucho peligro en el frente», recuerda Milio mientras confiesa que tras varios envites logró volver a casa.

No fue una visita larga, de nuevo llamaron a su puerta, esta vez para que presentase toda su documentación en Pravia. «Te exigían un aval firmado por la Falange para librarte del campo de concentración. Yo no lo tenía y de allí me llevaron al primer campo, el de la Cadellada, en Oviedo», explica. Su estancia allí no fue demasiado larga, ya que lo trasladarían poco después al campo de concentración que había en Avilés, el de la Vidriera, donde estuvo seis meses.

En el deSan Marcos, en León, y en el deMiranda deEbro, en Burgos, también estuvo interno. Con el fin de lacontienda llegaba su «libertad», que no era tal. «Salías de allí pero nos obligaron a estar casi un año en el batallón de trabajadores rebeldes. Allí arreglábamos los puentes destrozados a cañonazos o las carreteras», señala Milio.

«Me fastidiaron la juventud»

Cuando regresó a casa pensó que lo haría para siempre, pero pronto se encargaron de advertirle que debía cumplir lo que le restaba de quintas. «Fueron otros tres años lejos de casa y de Asturias pues los cumplí en Zaragoza y Menorca. Me fastidiaron toda la juventud», lamenta. A pesar de todas estas vicisitudes logró volver junto a su familia en Bárzana para dedicarse de nuevo al campo y a ayudar a su padre en el taller.

«Era una vida muy sacrificada.El trabajo del campo es muy cansado, echas muchas horas y llegó un momento en que me planteé buscar otras opciones para mantenerme.En ese momento Ensidesa daba mucho trabajo y fui a pedirles uno», comenta Milio, que también señala que tuvo «suerte porque fue muy rápido».

Entró primero en Montajes Asturias en 1963, donde estuvo tres años antes de pasar a Ensidesa. En la fábrica trabajó hasta su jubilación. Al llegar a la empresa buscó vivienda cerca, de hecho la encontró a escasos metros de una de sus entradas, en el barrio deEl Pedrero de Trasona. De eso han pasado 55 años y nunca más se ha mudado.

Ahí hizo su familia con su mujer y sus hijos. «Estoy encantado en Trasona, me encanta vivir aquí.Es un sitio muy tranquilo, a mi no me gustan los ruidos de las grandes ciudades», destaca Milio, que espera seguir sumando años ahora ya «disfrutando del tiempo con los míos, lejos de trabajos y otras historias».

 

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