Argüero, en pie de guerra contra el vertedero ilegal

Los vecinos de Argüero se concentraron en torno al punto de reciclaje para exigir que deje de usarse como basurero. / E. C.
Los vecinos de Argüero se concentraron en torno al punto de reciclaje para exigir que deje de usarse como basurero. / E. C.

Avisos, concentraciones, carteles... Los vecinos ya no saben cómo evitar que se use este punto de reciclaje como basurero

A. COLLADOVILLAVICIOSA.

Lo han intentado por activa y por pasiva. Tras años «haciendo pedagogía», los vecinos de Argüero ya no saben cómo concienciar a la población de que no arroje todo tipo de enseres en las inmediaciones del punto de recogida y reciclaje que se encuentra en el cruce en dirección a la escuela. El domingo pasado se concentraron en la zona, para exigir que deje de utilizarse como un punto limpio. Porque «no lo es», insiste el alcalde pedáneo, Berto Ordieres. «Se trata de una zona de reciclaje, con contenedores, no de un vertedero». Los carteles lo dejan claro: «Prohibido depositar escombros, enseres domésticos, rastrojos, restos de poda y otros residuos especiales dentro y fuera de los contenedores».

Ni caso. Y eso que la señal incluye información con el teléfono del Ayuntamiento de Villaviciosa, que gestiona un servicio extraordinario de recogida de enseres a domicilio, previo aviso. También aparece el teléfono de Cogersa para posibles incidencias y avisos de recogida de reciclaje y el del punto limpio más cercano a Villaviciosa, para residuos especiales.

Ni siquiera la amenaza con sanciones de 600 a 3.000 euros, tal y como recoge la ordenanza municipal de limpieza, surte efecto. «Nos han dicho que no se pueden poner cámaras de vigilancia en la vía pública para este fin, así que alguna gente continúa haciéndolo mal, a sabiendas de que nunca le llegará la multa», explican los afectados.

De este modo, continúan apareciendo sanitarios, colchones, ruedas y cualquier tipo de basura en las inmediaciones. Y los niños «se pasan toda su etapa escolar viendo esto, de camino al colegio, como algo normal».

La buena fe no siempre es efectiva. Como los vecinos no quieren convivir con el vertedero, por una cuestión de higiene, llaman al Consistorio para que pase a recoger los residuos. Lo que provoca que otros, al ver que desaparecen, sigan utilizándolo como basurero. Es la pescadilla que se muerde la cola. «Pero tiene que haber una solución», claman. Ordieres está convencido de que esta solo tiene una vía: la de la sanción. «A estas alturas, todo está claro y más que claro. El que lo hace mal es porque quiere», lamenta.