«La avispa asiática va a quedarse, hay que controlarla»

Juan Prado, ayer durante su charla en el Valey. / MARIETA
Juan Prado, ayer durante su charla en el Valey. / MARIETA

Juan Prado advierte sobre la necesidad de capturar las reinas hasta de primavera después de que se detectasen once nidos en Castrillón

FERNANDO DEL BUSTO PIEDRAS BLANCAS.

«No vamos a poder eliminar a la avispa asiática. Ha venido para quedarse, lo que tenemos que hacer es aprender a controlarla». Con esta llamada al realismo, Juan Prado invitaba ayer a los vecinos de Castrillón a tomar medidas contra la expansión de la vespa velutina en la región y donde la colaboración de vecinos y administración es fundamental para frenar la plaga.

«Tenemos casos como San Tirso de Abres, que fue el concejo por donde entró en Asturias. El año pasado hicieron un gran trabajo y los destrozos han sido menores», comentaba ayer Prado. Óscar Arias es uno de los vecinos del concejo preocupado por la presencia de la especie invasora. Aficionado a la apicultura, conoce por experiencia propia en sus colmenas lo que puede representar la llegada de esta avispa. «Destrozan todo, no dejan nada», resume. Ayer agradecía a José Luis Garrido y al Ayuntamiento de Castrillón la cesión del Centro Cultural Valey para celebrar la charla divulgativa.

El año pasado, se retiraron en el concejo once nidos. «Una de las características de la avispa asiática es su capacidad para expandirse. Ahora mismo hibernan las reinas, que son las que se reproducirán en la primera. Desde febrero a mayo es el momento de colocar las trampas para captar todos los ejemplares posibles», explicó Prado.

Pero el trampeo no puede ser indiscriminado. El Principado ha habilitado la web www.avisap.es en la que es necesario registrase para colocar las trampas entre el quince de febrero y el quince de mayo. «Es muy importante el control porque si se ponen de manera indiscriminada pueden hacer daño a las especies autóctonas. También es importante conocer los lugares donde se colocan las trampas», explicó.

Juan Prado destaca los datos de la campaña que realizó el Principado en 2017, con una media diecisiete reinas capturadas por cada trampa.

Una vez que termina la temporada de trampas, tan sólo queda eliminar los nidos. Pero es una tarea peligrosa. «Nadie debe intentarlo en solitario, es un gran riesgo. Se debe avisar al Principado, a través de avisap.es se pueden comunicar las localizaciones. El año pasado se retiraron 1.200 nidos en Asturias», comentó Juan Prado, que insiste en que sólo la suma de esfuerzos de ciudadanos y gobierno puede frenarla.