El Ayuntamiento reclama a la Buena Mesa que se haga cargo del Museo de Anclas

El Museo de Anclas, precintado tras la caída de una vela el pasado mes de abril. / MARIETA
El Museo de Anclas, precintado tras la caída de una vela el pasado mes de abril. / MARIETA

La entidad afirma que no es su responsabilidad al tratarse de un espacio público y se plantea retirar la colección de La Peñona de Salinas

J. F. GALÁN SALINAS.

El Ayuntamiento de Castrillón emplaza a la Cofradía de la buena Mesa de la Mar a que en el plazo quince días subsane los defectos que presenta el Museo de Anclas Philippe Cousteau y a que asuma su mantenimiento o le ceda la colección. Tal requerimiento ha causado profundo malestar en la entidad, hasta el punto de que algunas voces internas plantean que se retiren las anclas.

Su presidente, Vicente Quintanilla, prefiere templar ánimos. «El mantenimiento del museo es responsabilidad del Ayuntamiento. Así lo recoge un pacto no escrito alcanzado en 1993. Tampoco es posible cederle las anclas. Muchas no son de nuestra propiedad, sino que han sido cedidas con el fin de que formen parte de la exposición, y lógicamente no podemos dar lo que no es nuestro. Además el museo está en un espacio público», argumenta. En cualquier caso Quintanilla se muestra confiado «en llegar a un acuerdo con el Ayuntamiento que permita impulsar el museo. Es único en el mundo».

Concebido como un homenaje a la mar, a sus gentes y muy especialmente a Philippe Cousteau, fue inaugurado por el Rey Juan Carlos I en septiembre de 1993. Lleva el nombre del difunto oceanógrafo francés, y un busto anclado en piedra orientado al mar recuerda su figura. Es obra de Vicente Santarúa, hermano de Agustín Santarúa, el gran impulsor del museo, diseñado por el prestigioso arquitecto Luis Castillo.

Instalado en La Peñona, icono de Salinas, su imagen ha ido cambiando con el paso del tiempo. Hoy en día cuenta con más de veinte anclas. La última en incorporarse fue la de la fragata 'Asturias', recientemente restaurada por la Asociación Lepanto de Veteranos de La Armada. Luce como nueva, imagen que no es extensible al resto de la colección.

Al lado hay un ancla caída, el hondero balear, una de las obras maestras del artista mallorquín Llorenc Roselló (1868-1901), galardonada con la medalla de plata en la Exposición Universal de París, en 1900, le falta la honda y muchas de las placas identificativas han sido arrancadas. El viento tiró meses atrás una de las 'velas', donadas en su día por el empresario local Daniel Alonso, mecenas del museo, y el 'Libro de José' fue retirado años atrás. También desentona el gran número de candados, en su mayoría oxidados, que hay en las barandillas.

El museo también acoge el ancla del yate real 'Fortuna', el de 'Nuestra Señora de Atocha', galeón español construido en La Habana que se fue a pique en 1622 en los cayos de Florida junto con las riquezas que transportaba, parcialmente recuperadas por los cazatesoros Mel y Kane Fisher, la del 'Castillo de Salas', granelero que en 1986 embarrancó en Gijón o la del 'Mar Egeo', petrolero que en 1992 corrió la misma suerte en La Coruña. Fue el antecedente del 'Prestige'.

Las desavenencias entre la Cofradía de la Buena Mesa de la Mar y el Ayuntamiento por el mantenimiento del museo vienen de atrás y aunque el nombramiento de Yasmina Triguero como alcaldesa propició el reencuentro, ambas partes vuelven a distanciarse.

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