Bañistas de Candás se unen para salvar sin éxito a un delfín varado

Un grupo de personas intentan salvar al delfín, que se encontraba varado cerca de la playa de Candás. / N. D.

A. G.-O. CANDÁS.

Hicieron todo lo que pudieron hasta el último momento, pero los vecinos y los usuarios de la playa de Candás no lograron salvar ayer a un delfín que se había quedado varado cerca de la orilla. El animal fue avistado hasta en tres ocasiones a lo largo del día sin que nadie acudiese a su rescate. Fue un grupo de personas, que disfrutaban de la jornada playera, quienes decidieron juntarse para intentar devolver a este ejemplar a alta mar. Una iniciativa que no dio resultado. El delfín acabó falleciendo a última hora de la tarde.

Según relataron los testigos, la primera vez que se dio aviso de la presencia del animal cerca de la costa candasina fue a las once de la mañana. Después de esa hora, hubo dos avisos más «sin que fuese atendido por ningún responsable». Ante la falta de actuación, a media tarde, fue un grupo de usuarios del arenal quienes decidieron ponerse manos a la obra para intentar rescatarlo. Una medida insuficiente. A pesar de su insistencia, el ejemplar acabó falleciendo poco después. «Solo unas personas intentaron hacer lo que pudieron y, como de costumbre, solos», lamentó poco después Luis Laria, presidente y fundador de la Coordinadora para el Estudio de las Especies Marinas (Cepesma).

El experto en especies marinas criticó que «sigan sucediendo estos desmanes. Últimamente se mueren sin remisión. La gente hace lo que puede pero los responsables absolutamente nada de nada», afirmó. Opinión compartida por las personas que se congregaron en el entorno del arenal candasín esperando a poder celebrar un final feliz. Por el momento, se desconocen las causas del fallecimiento del animal. «¿No se recogen estos ejemplares para hacer necropsias?», preguntó un usuario del arenal.

La aparición de delfines varados en la costa asturiana es algo habitual. En enero de 2017, dos ejemplares aparecieron en Salinas y Xagó. Entonces, las causas apuntaron a una posible captura accidental. En Candás, hace tres años fue un tiburón azul de metro y medio de longitud. En ese caso, el ejemplar apareció muerto.

 

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