Las bodas civiles en La Consolación hacen peligrar la sacralidad de la ermita

Interior de la ermita de La Consolación, en Nubledo. / LVA
Interior de la ermita de La Consolación, en Nubledo. / LVA

El párroco, Constantino Bada, advierte que «de continuar con estas ceremonias en una capilla consagrada» se iniciará su secularización

SHEYLA GONZÁLEZNUBLEDO.

Una pareja celebraba hace unos días su boda, civil, en la ermita de La Consolación de Nubledo. Este edificio es propiedad del Ayuntamiento de Corvera y lo que pocos sabían era que oficiando ese evento en su interior estaban poniendo en peligro su sacralidad. La alerta la dio ayer el párroco titular del templo, Constantino Bada, que advertía que «de continuar con este tipo de ceremonias en una capilla consagrada como esta se deberá iniciar el expediente para desacralizarla» o lo que es lo mismo, secularizar el inmueble.

La capilla de La Consolación, aunque de propiedad municipal, ha estado vinculada siempre al catolicismo, de hecho cada mes de agosto abre sus puertas coincidiendo con las fiestas locales. «Se trata de una ermita consagrada con un ara sacra por lo que no es compatible con estas ceremonias civiles», recalcó el párroco, que a pesar del incidente, apuntaba que «no me cabe la menor duda de la buena fe que medio por parte del alcalde, como oficiante de la boda, o de la pareja, pero es algo absolutamente incompatible con el uso cristiano católico».

La próxima semana se celebra en esta ermita la fiesta de La Consolación, en la que hay misa y posterior procesión de la imagen de la Virgen. «Voy a llevarla a cabo, aunque si fuera estricto ya no podría, porque una boda civil en un altar consagrado ya es motivo suficiente para desacralizar el templo, pero creo que debemos ser todos flexibles, todos cometemos errores», indicó Constantino Bada, que ayer mismo se ponía en contacto con el Ayuntamiento para evitar que se produzcan más ceremonias matrimoniales en el interior de la capilla.

«Se ha confundido la propiedad municipal con el uso católico que viene de hace siglos»

«Se ha confundido la propiedad municipal con el uso católico que viene de hace siglos», apuntó el párroco. Ayer eran varios los feligreses que se sumaban a las quejas del cura por la celebración de esta boda en La Consolación. Aunque la pareja anunciaba en redes ser la primera en desposarse en el interior del templo, todo apunta a que hace años se habrían realizado otras ceremonias de este tipo en ella. «No me consta, desde luego desde que yo estoy no, y espero que no se vuelvan a dar porque tendría que iniciar el expediente, porque si no estaría haciendo dejación de funciones», añadió Bada.

Desde la parroquia de la que depende La Consolación esperan que esto haya sido una equivocación puntual y piden respeto por los espacios consagrados. «Hay muchas cosas peores que un uso, pienso que por ignorancia sin dolo, de una capilla para una celebración civil, pero el anuncio de futuras celebraciones similares anularía toda posibilidad de seguir celebrando la Santa Misa en este lugar por expresa contraindicación del Derecho Canónico aplicable a lugar sagrado», explicó Constantino Bada.

El Código de Derecho Canónico vigente en estos momentos apunta, en su artículo 1210, que «en un lugar sagrado solo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión, y se prohibe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar». A esto se remite el párroco, que insiste en que «una boda civil en una capilla católica puede incurrir en simulación de rito religioso, un contrasentido per se 'civil' y 'capilla religiosa'», destacó Bada ayer al respecto.

Aunque las fiestas de La Consolación parecen estar aseguradas, en su comunicado, el párroco destacó que espera «una rectificación clara y contundente del Ayuntamiento o de reafirmarse en el uso civil conllevaría una inmediata petición de decreto eclesiástico de desacralización del recinto, que impediría ya cualquier celebración religiosa en la ermita en un futuro». De llevarse a trámite la secularización del templo se convertiría en un recinto civil más de la propiedad municipal, pudiendo utilizarse para cualquier fin salvo el religioso.

Constantino Bada apuntaba ayer a que lo mejor para dejar zanjado este problema es «suscribir un convenio con el Ayuntamiento en el que queden claros los usos que se le va a dar a la capilla. Puede acoger actos culturales pero nunca ceremonias civiles que inducen a graves errores».