El campo de golf de Los Balagares se cierra ante notario con incógnitas sobre el futuro

Los trabajadores y socios tuvieron que dejar las instalaciones para proceder al desahucio. / MARIETA
Los trabajadores y socios tuvieron que dejar las instalaciones para proceder al desahucio. / MARIETA

Los trabajadores dejaban ayer por la mañana las instalaciones junto a un grupo de abonados para proceder a la entrega de las llaves del club a la promotora y ante notario

SHEYLA GONZÁLEZ TRASONA.

Media hora después y no sin reticencias se ejecutaba el desahucio de la empresa Global Golf, responsable hasta ayer de la gestión del campo de golf de Los Balagares. El notario y los responsables de Dolabay, empresa concesionaria de las instalaciones, se presentaban en Trasona minutos antes del medio día.

La hora fijada para determinar el cierre eran las doce de la mañana aunque esta no se pudo cumplir al estar la plantilla de trabajadores de Global Golf y algunos socios del club en el interior de las instalaciones. Los encargados de ejecutar la orden judicial, a la que se llegó tras el impago de las cuotas de alquiler acordadas con Dolabay, advirtieron a los presentes de la necesidad de abandonar el campo para proceder a la entrega de llaves y al cambio de la cerradura. Los primeros en acatar la orden fueron los trabajadores.

Algunos estaban en su turno de trabajos, otros llegaban al acto a pesar de que su jornada laboral tenía que comenzar a las 13.30 horas. «No sabemos que pasará. Nos llegó la carta de despido y sabemos que hoy cierra, pero no las intenciones que tiene la empresa para el futuro», indicó uno de los afectados. Por su parte, Rafael Caicoya explicaba que «lo único que sabemos a ciencia cierta es que nosotros estamos ahora en el paro porque ya tenemos nuestras cartas de despido».

«Lo único que sabemos a ciencia cierta es que nosotros estamos ahora en el paro»

Tras ellos desalojaron los abonados, que se llevaban consigo sus equipaciones. Estos fueron los que demoraron el proceso de desahucio pues se mantuvieron en el interior de la cafetería hasta que el notario y los responsables de la ejecución de la orden dieron el ultimátum de que debían salir ya que no se podía proceder a cerrar las instalaciones con personas dentro.

Una vez fuera se despidieron de los trabajadores, con los que han compartido los últimos meses. Los abonados mantuvieron el pasado martes un encuentro con el alcalde, Iván Fernández, y acordaron que «estaremos vigilantes» para estar alertas a los próximos movimientos de la empresa, que debería reabrir las instalaciones, ya sea con su gestión directa o de nuevo a través de una subcontrata.

«De no hacerlo estaría vulnerando el acuerdo con el Ayuntamiento por el cual se le otorgó la concesión del campo de golf por 50 años», recalcó el alcalde.

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