Castiello procesiona por San Juan

Los vecinos portan la imagen de San Juan y, detrás, la de la Virgen de Covadonga.
/A. G.-O.
Los vecinos portan la imagen de San Juan y, detrás, la de la Virgen de Covadonga. / A. G.-O.

Decenas de personas acompañan al santo, la Virgen de Covadonga y el palio

ALICIA G.-OVIES VILLAVICIOSA.

No hay verano sin fiesta de prau que se precie. Las comisiones de festejos trabajan durante todo el año para conseguir mejorar en cada celebración. Y en Castiello de la Marina, lo han conseguido, según afirmaron ayer los vecinos, satisfechos con la organización las fiestas de esta edición. A ritmo de las gaitas del grupo de baile Los Xustos de Gijón, los vecinos despidieron ayer la festividad de San Juan Bautista. En 2017, tras más de tres décadas de fiestas en La Carbayera, los organizadores regresaron al terreno donde tradicionalmente se hacía la fiesta hasta los años ochenta. El traslado les permitió contar con un espacio mayor, para reunir a las cientos de personas que congregan cada mes de junio.

La jornada dominicial, último día de los festejos en Castiello de la Marina, comenzó con un pasacalles desde Bárcena, pasando por Venta les Ranes hasta la iglesia, donde tuvo lugar la misa. El párroco local, Manuel Robles, fue el encargado de oficiar una ceremonia en la que recordó que «San Juan, como el resto de los santos, desentonó en su momento. Debemos ponernos frente a nuestro señor y frente al amor», aconsejó. Durante la homilía, tuvo un recuerdo para el padre Damián de Molokai, a quien se le atribuyen varios y diversos milagros.

Para finalizar el oficio religioso, los vecinos sacaron al santo en procesión por el entorno de la iglesia. La comitiva estuvo encabezada por tres jóvenes de la parroquia, Lucía, Marta y Laura, ataviadas con el traje tradicional asturiano. Detrás, la figura de San Juan Bautista seguida de la Virgen de Covadonga y el palio. «Es una fiesta obligada», señalaron los presentes.

Durante toda la mañana, en el prau de la fiesta se celebró un mercado con diversos puestos de artesanía, ropa y literatura. Aquí se reunieron los vecinos, tras la ceremonia religiosa, para disfrutar de la sesión vermú, la tradicional rifa del ramo y la sexta corderada a la estaca. La comida corrió a cargo de Manolo, 'el de La Quintana'. Además, vecinos y visitantes pudieron disfrutar de la exposición permanente de fotografías antiguas en la carpa. «El viernes nos falló el tiempo, porque no dejó de llover, pero el resto de las fiestas estuvieron muy bien», comentaron los residentes de Castiello, según quienes «el trabajado que han realizado las treinta personas que integran la comisión de fiestas ha sido todo un éxito».

En Castiello de la Marina, el próximo sábado, los vecinos han organizado también una cena de confraternización en la parroquia, que concluirá con el encendido de la tradicional hoguera.

Ayer también fue un día de celebración en la parroquia de Graméu, en Cabranes, donde se reunieron los vecinos para conmemorar las fiestas patronales. La misa comenzó a las 13.15 horas y estuvo cantada por el coro de Valdediós. A continuación, tuvo lugar la procesión por las cercanías de la iglesia. Según defienden los vecinos, «en Graméu tenemos la segunda fiesta sacramental más antigua de Asturias». Por esa razón, cada año acuden decenas de personas, no solo del concejo, sino de municipios vecinos como Villaviciosa y Gijón para compartir devoción y subastar el ramo.

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