«Cada vez es más común ver por la Villa peregrinos durante todo el año»

Dos peregrinos cruzan un paso de peatones del casco urbano de Villaviciosa. / A. G.-O.
Dos peregrinos cruzan un paso de peatones del casco urbano de Villaviciosa. / A. G.-O.

El gobierno local prevé poner en marcha este mandato un plan de mejora e impulso del Camino de Santiago como atractivo turístico

ALICIA GARCÍA-OVIESVILLAVICIOSA.

El Camino de Santiago se ha convertido en los últimos años en uno de los motores económicos con más perspectiva de crecimiento de Villaviciosa. Los peregrinos cada vez tienen más opciones para descansar a su paso por el concejo y muchos establecimientos se han adaptado a las necesidades de estos clientes. Tan solo el albergue municipal de Sebrayo recibió en 2018 más de 1.500 usuarios. Es por esta razón que el PSOE incluyó en su programa electoral su intención de desarrollar durante este mandato un plan de mejora e impulso de este trayecto como atractivo turístico para el municipio.

Los peregrinos se han convertido en una estampa más de la vida diaria de los vecinos. «Cada vez es más común verlos durante todo el año. Antes la temporada duraba el verano y el principio del otoño, pero ahora, aunque sea de forma puntual, alguno viene también por el invierno», explica Sonia Pérez, quien ejerce de hospitalera desde hace más de dos décadas. Este crecimiento de caminantes ha provocado que sean muchos quienes demanden la posibilidad de poder reservar cama en los albergues, algo que hasta el momento no está permitido en aquellos de carácter municipal.

Esta nueva forma de hacer el camino, más organizada y planeada, ha llevado a que muchos opten por dormir en hostales para asegurarse un sitio donde descansar cuando llegan a Villaviciosa. «Muchos llaman para intentar reservar, pero no se puede hacer. Es algo que les preocupa porque nosotros, además, tenemos poca capacidad y en época de afluencia el equipamiento puede llenarse pronto», opina Pérez.

El albergue de Sebrayo cuenta con capacidad para catorce personas en literas. Un espacio que para Pérez se queda pequeño. Ella ha propuesto adaptar la parte superior del edificio, anteriormente una escuela, para poder acoger a más personas; pero esta actuación, de momento, tendrá que esperar. De lo que sí podrán disfrutar los nuevos peregrinos es de conexión wifi. «Es algo que demandaban muchísimo. Siempre preguntaban por ello y ahora cuando les digo que tenemos se sorprenden mucho. Están encantados», asegura.

Los lugares de origen de los peregrinos también han cambiado en los últimos años. La mayoría siguen siendo extranjeros aunque llegan de países mucho más lejanos como Rumanía, Lituania o Japón. «Es lo que más presta de este trabajo, ver tantas nacionalidades diferentes juntas, pero con muy buena relación entre ellos. Muchos se encuentran en el albergue y deciden continuar juntos», afirma.