Más cuidados a los gatos callejeros

Loli Cano y Patricia Remblay cuidan de una gatina callejera que debe ser operada de un ojo. / MARIETA
Loli Cano y Patricia Remblay cuidan de una gatina callejera que debe ser operada de un ojo. / MARIETA

La asociación corverana reclama ayuda a otras protectoras para hacer frente a la atención y control de las colonias Corvera Felina destaca el incremento de ejemplares en las inmediaciones de La Luz

SHEYLA GONZÁLEZ LAS VEGAS.

Las colonias de gatos callejeros van en aumento en el barrio de La Luz. Una presencia de mininos sin cuidados que ha terminado por desbordar a la Asociación Corvera Felina, única en la zona que se dedica al control y reducción de estos grupos de animales. La entidad opera, hasta ahora, únicamente en Corvera pero la presencia de los gatos en los barrios aledaños les ha visto abocadas a atenderles también a pesar de que no cuentan con todos los medios y manos que les gustaría.

«No abarcamos todo el trabajo que se nos presenta, aunque nos gustaría», lamenta Loli Cano, una de las voluntarias más activas de Corvera Felina. A ellas llegan vecinos de La Luz y, puntualmente, de Villalegre en busca de ayuda. Llegan atropellados, heridos o se encuentran gatas preñadas. «Nosotros podemos echar una mano pero nada más por eso pedimos a otras asociaciones o protectoras de animales hacer algo unidos. Así el trabajo estará repartido y podremos controlar el problema», indica Cano.

El trabajo en La Luz apenas está empezando por eso ninguna de las colonias de gatos callejeros está del todo controlada. Algo que resulta vital para evitar que se siga incrementando el número de mininos sueltos en las calles. «Es un desastre porque los vecinos no saben que hacer. El otro día nos avisaron de que una gatina estaba pariendo. Fuimos hasta allí pero no podemos actuar tanto como querríamos porque en Corvera tenemos también tarea», insiste.

Su trabajo en poblaciones como Los Campos, Las Vegas o Trasona está controlado. Allí las colonias están bajo supervisión y aunque llegan gatos con el invierno, es algo asumible. El problema está en las zonas rurales, «Corvera es un concejo muy amplio y no damos abasto porque tenemos mucho trabajo que hacer en estas zonas, que son todo casas y hay muchos gatos sueltos», señala Loli Cano, que apunta que «es difícil hacer un censo fiable porque los datos varían mucho».

Los cuidados, la comida y las castraciones corren a cuenta de la asociación, que organiza actividades y mercadillos para recaudar fondos. «Es algo lento y laborioso. Cuesta que la gente entre en razón. Es un goteo de cosas que suponen dinero y no siempre lo tenemos. La gente no ve los gastos que todo conlleva, al veterinario aunque nos ayuda hay que pagarle», apunta aunque reconoce que «este año se han dado bastantes en adopción ya que muchos son cachorros».

La Navidad no es la mejor época para estos trámites ya que la asociación prefiere mantenerse cauta para evitar posibles abandonos en el futuro. «Animamos a la gente a colaborar y a ayudarnos a mantener controlados a los gatos callejeros», recalca Loli Cano.

 

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