«La danza del Portal es una aportación positiva, pero estropeó la procesión»

José Ramón García, ante la Casa de los Hevia. / A. G.-O.
José Ramón García, ante la Casa de los Hevia. / A. G.-O.

«Recuerdo mucho los xigantes y cabezudos que, gracias a José Miguel Beneyto, van a recuperarse este año» José Ramón García 'Monchu' Cura, pintor y pregonero de las fiestas del Portal

ALICIA GARCÍA-OVIESVILLAVICIOSA.

José Ramón García, 'Monchu el cura', es un sacerdote jubilado, un pintor en su tiempo libre y, a partir de mañana, el último pregonero de las fiestas del Portal. El Ayuntamiento ha confiado en él para dar inicio a los festejos, que se desarrollarán hasta el próximo miércoles. Unas celebraciones que, como él mismo reconoce, han cambiado mucho en los últimos años. Por eso aplaude la recuperación del desfile de xigantes y cabezudos, «una de les coses que más disfrutábamos».

-Fue durante muchos años capellán de la Virgen del Portal. ¿Lo echa de menos?

-En su momento sí, pero ya es agua pasada. La Virgen del Portal es un símbolo religioso muy importante para la Villa.

«Una obra de arte debe ser creativa, estéticamente bella y tiene que emocionar»«La Iglesia no ha sabido adaptarse a los cambios y la sociedad perdió muchas referencias»

-¿Han cambiado mucho las fiestas desde su niñez?

-Sí, ahora los gustos son muy distintos. Recuerdo mucho los xigante y cabezudos que, gracias a José Miguel Beneyto, van a volver a recuperarse este año. En su momento se perdieron por abandono y desidia, pero estoy muy contento de que vuelva a haberlos.

-¿Cree que la parte religiosa ha quedado en un segundo plano?

-Perdiose el fervor y algunos incluso el respeto, pero la misa sigue siendo muy solemne y concurrida. Y se honra a la Virgen en la plaza del Güevu con devotos bailando con trajes asturianos la danza del Portal.

-Este año la danza volverá a hacerse en octubre con motivo de la ofrenda del primer mosto.

-No soy partidario de que se repita tanto. La danza está hecha para celebrar un día concreto, que era cuando se mallaba el mosto de la sidra. El capellán que había entonces no quería que se bajase la Virgen, porque decía que no estaba para eses coses. Sergio Álvarez-Requejo consiguió, a través del presidente de la diputación de entonces, intervenir ante el obispo para que diese permiso.

-¿Qué supuso para las fiestas la incorporación de este baile?

-Cambió mucho la procesión. La gente ahora se queda en el Güevu, no acompaña a la Virgen de vuelta, porque creen que con eso ya cumplieron. Estropeó la procesión del domingo, porque antes se hacía el miércoles, que era un día de homenaje a las gente de la aldea, de la que vive la Villa. Pero es una aportación positiva a les fiestes y hay que alabarla.

-¿Qué tal la jubilación?

-Estoy encantado, no me aburro nunca. Ahora estoy terminando de perfilar algunos ideas que tengo, algunos proyectos.

-¿Cómo valora la situación actual de la Iglesia?

-Cada vez cuesta más atraer a la gente a la Iglesia, pero eso no es solo culpa de ellos. En parte, la Iglesia no ha sabido cómo adaptarse a los cambios y la sociedad también perdió muchas referencias éticas y morales. El mensaje evangélico ye universal y atemporal. Casi coincide al pie de la letra con los derechos humanos y nos ofrece una visión de trascendencia.

-Hace unos años realizó una importante donación a la biblioteca de libros sobre arte.

-Desde siempre gustome mucho el arte y cuando tenía medios, compraba libros con la idea de donarlos. De hecho, los libros con los que yo me quedo están todos subrayados. Y ahora, como ya voy viendo que los días se agotan, decidí enviarlos para donde estaban destinados.

-¿Cómo ve el arte actual?

-Hay grandes artistas de todos los estilos (abstracto, figurativo...), pero también hay ocurrencies a les que llamen arte. Una obra de arte tiene que ser creativa, estéticamente bella y, sobre todo, tiene que emocionar.

-¿Qué le parece el cartel de este año, diseñado por Daniel Fernández?

-Me encanta. Es colorido y alegre, propio de un cartel de fiesta. Además, cuenta con elementos que identifican la fiesta.

-¿Tiene el pregón ya preparado?

-A medias, me gusta mucho improvisar, pero tengo escrito un pequeño texto que invita a aunar la tradición y la modernidad.

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