Drones para estudiar les fabes

Un operario hace volar el dron sobre la finca de fabes que el Serida tiene en Villaviciosa. / A. G.-O.
Un operario hace volar el dron sobre la finca de fabes que el Serida tiene en Villaviciosa. / A. G.-O.

El Serida está desarrollando un ensayo sobre 200 variedades de plantas | La iniciativa, enmarcada en un proyecto europeo, consiste en la captación de imágenes aéreas para analizar la situación de los cultivos

ALICIA GARCÍA-OVIESVILLAVICIOSA.

El Servicio de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) sigue avanzando en su objetivo de implantar las nuevas tecnologías en las diversas investigaciones que desarrollan en el ámbito frutícola y alimentario. El centro de Villaviciosa dio ayer un paso más sumando la utilización de drones para capturar imágenes áereas de una parcela experimental en la que están llevando a cabo un ensayo sobre más de 200 variedades de fabes (judía de verdeo) de distintos puntos de Europa como Italia, Alemania o Polonia. Se trata de utilizar estas nuevas herramientas con el fin de, de una forma más rápida, comprobar el estado sanitario del cultivo y las diferencias fenotípicas entre variedades.

La jornada de ayer fue una primera toma de contacto para obtener los primeros datos en una época en que las judías se encuentran en fase de floración. El Serida ha contado para esta iniciativa con la colaboración de la empresa Izertis. Sus especialistas utilizarán diferentes algoritmos de análisis de imagen, así como la inteligencia artificial, para fusionar los diferentes resultados y compararlos con el trabajo realizado a mano por los investigadores de Villaviciosa. «El reto era ayudarles a custominzar el fenotipado de las plantas y hacer su trabajo mucho más rápido y cómodo», explicó David Cabañeros, responsable de visión artificial.

La empresa volverá a la finca de Villaviciosa en unos días para obtener nuevos datos antes de comenzar la fase de análisis que podría llevar entre cinco y seis meses. «Todo depende de los resultados, la precisión de los mismos...», apuntó Cabañeros. Les fabes que se están estudiando fueron plantadas en mayo de este mismo año. Además de fotografías se han captado imágenes multiespectrales, que permiten captar diferentes ámbitos. Todas ellas se fusionarán para conseguir un resultado final.

Juan José Ferreira, responsable del programa de Genética Vegetal del Serida, destacó ayer la importancia que la implantación de las nuevas tecnologías tiene para el avance de las investigaciones. «Nosotros llevamos varios años utilizando el análisis de imágenes, desarrollando diferentes 'software'... Hay espectros que el ojo humano no ve y pueden ser muy importantes para el crecimiento de las plantas, aspectos que pueden atraer insectos o enfermedades», explicó. Su intención es que estos avances puedan utilizarse con posterioridad en fincas más pequeñas y por productores con menos capacidad.

El equipo del Serida está formado también por la investigadora Ana Campa, así como diversos operarios que cuidan las fincas.

Italia y Rumanía

El proyecto Bresov, financiado por fondos Europeos del programa Horizon 2020 con 5,96 millones de euros, reúne a 22 instituciones de diez países europeos, además de Túnez, Corea del Sur y China. Está coordinado desde la Universidad de Catania y tiene por objeto mejorar la competitividad de tres cultivos vegetales -brócoli, judía de verdeo y tomate- dentro de un marco de producción ecológica y sostenible con el medio ambiente.

Concretamente, el estudio de la judía se está desarrollando, además de en Asturias, en Italia y Rumanía. Tendrá una duración de cuatro años y, en una fase final, las cinco mejores variedades de la finca de Villaviciosa se probarán con varios agricultores de la región. «Al final son ellos quienes tienen la última palabra», afirmó Ferreira.