Al encuentro de los primeros pastores

Ángeles Fernández y Miguel Ángel de Blas. / J. PAÑEDA
Ángeles Fernández y Miguel Ángel de Blas. / J. PAÑEDA

«Los asentamientos convirtieron al monte Areo en un gran espacio funerario», dice el catedrático de Historia Miguel Ángel de Blas

PEPE G.-PUMARINO GIJÓN.

El monte Areo, frontera territorial de los concejos de Carreño y Gijón, fue el punto de partida elegido por el catedrático de Historia Miguel Ángel de Blas Cortina para guiar su conferencia dentro del ciclo 'Arqueología Medieval en Gijón', en la biblioteca Jovellanos.

En su exposición, De Blas, indagó en los orígenes de la vida neolítica en Gijón y Carreño, que sitúa entorno al quinto milenio antes de Cristo. Es cuando se tiene constancia del asentamiento de las primeras comunidades prehistóricas capaces de crear una autonomía propia. «Y me refiero a que esta gente empieza ya a tener cultivos y, por tanto, que sean los primeros agricultores que dispongan de una pequeña cabaña ganadera y en consecuencia, que sean los primeros ganaderos o pastores». Es por ello, añadió, «que estamos hablando de la primera vida aldeana y campesina al margen ya de la caza y recolección, que era lo que había habido hasta entonces». En cuanto a la importancia del monte Areo, como responsable de las últimas excavaciones realizadas a finales del pasado siglo, el conferenciante matizó que a consecuencia de estos primeros asentamientos humanos el monte Areo «se convierte en un gran espacio funerario con un número considerable de tumbas prehistóricas que en su momento fueron monumentales, hoy día arrasadas o semiarrasadas, salvo algunas que se conservan bastante bien». Esas tumbas, que forman parte de los que denomina megalitismo, «acreditan precisamente la existencia de aquellas sociedades».

Hace 5.000 años

La irrupción de la vida aldeana y monumental hace 5.000 años en estos territorios «se puede decir que es la primera visualización de Gijón y Carreño en la historia porque en episodios anteriores era prácticamente inexistente». Esta época marcó también el camino hacia la civilización y la presencia prehistórica de actividad humana entre Cabo de Peñas, Gijón y Villaviciosa», dijo De Blas en una conferencia organizada por el Círculo de Amigos y Nativos de la Abadía de Cenero y en la que fue presentado por la directora del Área de Formación Continua y PUMUO, la geóloga Ángeles Fernández González.