El equipo directivo del IPLA defiende el traslado a Oviedo

Instalaciones del IPLA. / P. UCHA
Instalaciones del IPLA. / P. UCHA

«Valoramos que las sinergias que propiciará la nueva ubicación tendrán un fuerte impacto en nuestras líneas de trabajo»

SHEILA V. ARIAS

Después de que todos los grupos con representación en la Junta General del Principado de Asturias apoyasen por unanimidad el pasado viernes sendas proposiciones no de ley presentadas por Foro y PP sobre la revocación del acuerdo del traslado del Instituto de Productos Lácteos (IPLA) a Oviedo, el equipo directivo del centro «ha lamentado profundamente» la resolución. En un comunicado remitido a los medios arguyen que los partidos, con su decisión, «han antepuesto argumentos no científicos frente a las razones científicas que debieran prevalecer al decidir la ubicación óptima para el instituto».

Argumentan en el escrito que, pese a que la etapa en Villaviciosa «ha sido muy satisfactoria y fructífera tanto en lo humano como en lo profesional, permitiendo al IPLA crecer y consolidarse hasta alcanzar su nivel actual», desde hace años los trabajadores han venido reclamando unas instalaciones «apropiadas» para el desarrollo de las tareas investigadoras «que nos permitan mantener nuestra competitividad internacional». Por todo ello defienden -y subrayan que es por motivos exclusivamente científicos- el proyecto del CSIC de construir unas nuevas instalaciones en La Corredoria por un coste superior a los ocho millones.

«Estamos plenamente convencidos de que el proyecto de futuro, tal y como está planteado actualmente, representa la mejor opción posible tanto para el propio IPLA como entidad investigadora, como también para la investigación en Asturias y para la sociedad asturiana en su conjunto», destacan. El nuevo edificio estará ubicado junto al Instituto Nacional del Carbón (Incar), la Universidad y el Hospital Central de Asturias (HUCA). «En este marco, valoramos que las sinergias que propiciará la nueva ubicación tendrán un fuerte impacto en nuestras líneas de trabajo, impulsando la generación de conocimiento, favoreciendo el desarrollo de iniciativas empresariales y contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de investigadores», añaden en el escrito.

«Criterios científicos»

Finalmente, desde la directiva del instituto insisten en que su objetivo es contribuir al desarrollo de Asturias y su sector lácteo a través de la ciencia «y lamentamos que la polémica política generada en torno al nuevo centro pueda frustrar una iniciativa que, por su relevancia investigadora, solo debiera guiarse por criterios científicos».

La historia del IPLA es la de una ampliación que nunca llega. En 2010, el por entonces presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, anunció una inversión de cuatro millones de euros para aumentar en 2.000 metros cuadrados la superficie, lo que supondría un incremento del 150% de su tamaño. Dos años después de este anuncio, el Gobierno central decidió no incluir partida alguna en los presupuestos de ese ejercicio y el proyecto quedó relegado a un segundo plano. Casi una década más tarde la propuesta ha quedado totalmente descartada a pesar del ofrecimiento del alcalde de Villaviciosa, Alejandro Vega, de ceder terrenos municipales.

Pese al rechazo del cambio de ubicación por parte del propio Ayuntamiento de Villaviciosa, vecinos y partidos políticos, la presidenta del CSIC, Rosa Menéndez, aseguró que el traslado a la capital asturiana obedece a unos criterios «lógicos». «Potenciará su actividad y propiciará el desarrollo de nuevos proyectos», apuntó. La intención del CSIC, puntualizó, es concentrar todos los centros en un terreno propio, como es el caso de La Corredoria.

 

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