Espacios naturales más limpios

Vecinos y políticos compartieron una jornada de limpieza del arroyo de La Candaliega. / PATRICIA BREGÓN
Vecinos y políticos compartieron una jornada de limpieza del arroyo de La Candaliega. / PATRICIA BREGÓN

Dos grupos intergeneracionales retiran basura de La Candaliega y el pinar de Salinas | Los participantes sacaron del agua varias bolsas llenas de plástico y dos colchones y del área recreativa numerosas colillas y vidrios

SHEYLA GONZÁLEZ PIEDRAS BLANCAS.

Castrillón amanece hoy un poco más limpio que ayer gracias a dos iniciativas de voluntarios desarrolladas ayer en Quiloño y Salinas. Por un lado, la Asociación de Vecinos de San Miguel de Quiloño organizó una batida al arroyo de La Candaliega, mientras que Rotaract Asturias la realizó en el pinar de Salinas.

Ambos grupos iniciaron sus actividades a primera hora de la mañana y finalizaron a mediodía tras recoger varias bolsas de basuras de los dos espacios naturales. En el caso de la limpieza del arroyo de La Candaliega, tanto niños como adultos compartieron jornada y lograron llenar un contenedor de Cogersa de restos de basura. «Se ha batido el récord de restos retirados del cauce del río», destacó Alfredo Montes, concejal de Participación Ciudadana, que se sumó a la iniciativa junto con otros ediles de la Corporación, que acompañaron a un buen grupo de vecinos, entre los que se encontraban integrantes de la Asociación La Fesoria.

Retiraron decenas de plásticos y cuerdas, aunque lo más llamativo fueron dos colchones que se encontraban en el arroyo. «Nos centramos en el tramo que va desde Las Bárzanas a El Llordal, si hubiéramos seguido habría más contenedores que llenar», destacaron los participantes.

A su vez en Salinas, los hallazgos no fueron menos cuantiosos. Rotaract Asturias consiguió reunir a un buen grupo de personas, que se dividió en zonas del pinar para rastrearlo. Los vidrios, enteros y rotos, y las colillas fueron su peor pesadilla. «Es que se contaban por cientos, eso y los plásticos. Hay que concienciarse de que hacemos un uso desmedido de este material y que no sabemos deshacernos de él», destacó su coordinador, Pablo Pérez.

Como nota llamativa, en su caso encontraron una lámpara antigua, que una de las voluntarias se encargó de llevar a Emaús para su reutilización. «La idea es poder repetir estas actividades y seguir concienciando sobre la necesidad de cuidar nuestro entorno», puntualizó Pablo Pérez.

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