Fallece a los 88 años Jorge Gibert, prior de Valdediós cerca de dos décadas

Jorge Gibert, en el monasterio de Valdediós. / JOSÉ SIMAL
Jorge Gibert, en el monasterio de Valdediós. / JOSÉ SIMAL

El religioso trabajó para rehabilitar el monasterio y convertirlo en un centro cultural y de descanso para todo aquel que acudiese a Villaviciosa

ALICIA GARCÍA-OVIES

El monasterio de Valdediós perdió ayer a una de las figuras que más hicieron por su rehabilitación y refundación. Jorge Gibert, quien fuera prior del cenobio durante 17 años, falleció ayer a los 88 años de edad tras luchar durante varios años contra un cáncer del que ya había sido operado. Su labor y dedicación lo convirtieron en una persona muy respetada y querida por los vecinos de Villaviciosa, quienes no dudaron en arroparle cuando en 2009 se vio obligado, junto a sus compañeros, a abandonar las instalaciones tras una polémica decisión del Vaticano.

Gibert ejerció durante años como profesor en Roma antes de ser trasladado a Valdediós en 1992. El cenobio había estado deshabitado durante años y su llegada supuso una ilusión para los vecinos de la zona, que en numerosas ocasiones habían advertido al Arzobispado de Oviedo del peligro de abandono que había si no volvía a entrar una orden eclesiástica para tomar las riendas del día a día y recuperar la hospedería.

El monje se encontró a su llegada con los restauradores de la escuela-taller que por esas fechas se encargaban de las obras de rehabilitación del monasterio y de las que el padre Gibert no fue solo un espectador más. «Tanto él como el padre Mássimo no dudaron en colaborar con las obras. Rehicieron interiormente el monasterio, pero sobre todo lograron crear un clima de reflexión y tranquilidad», recordó ayer Etelvino González, expresidente de la Asociación Amigos del Paisaje Cubera.

Los cistercienses, con Gibert a la cabeza, no solo devolvieron la vida monástica al cenobio sino que trabajaron sin descanso por convertirlo en un lugar de culto y de encuentro intelectual. Este camino lo recorrió de la mano del Círculo Cultural de Valdediós. Entre las numerosas actividades, caben destacar las 'Conversaciones de Valdediós', organizadas con la colaboración de EL COMERCIO. Estas charlas se realizaban cada semana con la participación de un personaje destacado del panorama asturiano. «La relación con Gibert fue siempre muy estrecha. Era un hombre muy culto y tuvo un empeño muy grande por refundar Valdediós. Algo que logró con muy pocos medios», destacaba ayer Miguel Caicoya, actual presidente del círculo.

A las labores de rehabilitación y de fomento de actividades culturales se suma el trabajo que los monjes realizaron en la hospedería y acogiendo a los peregrinos del Camino de Santiago. El monasterio abrazó durante años a numerosas personas que buscaban entre sus paredes un lugar de descanso y tranquilidad. «Gibert tenía un gran talante acogedor y era muy trabajador. Tenía siempre las puertas del monasterio abiertas para los demás», rememoró González.

Su cariño y buena relación con Villaviciosa fue tal que el religioso donó su biblioteca personal, formada por mil volúmenes y literatura muy diversa, al concejo.

Su funeral, en Cóbreces

En 2008 la decisión del Vaticano de que los monjes abandonasen el monasterio basándose en la escasa ocupación del mismo (tres monjes, incluido el prior, y un oblato) cayó como una losa entre sus residentes, que hicieron todo lo posible por continuar en el que era su hogar. «Fue una crisis muy importante porque habían trabajado arduamente por Valdediós, pero lo asumieron como haría cualquier eclesiástico», afirmó González.

Jorge Gibert residía actualmente en la abadía de Viaceli, en Cóbreces (Cantabria), donde se trasladó cuando se vio obligado a abandonar Villaviciosa. Allí será donde tenga lugar hoy su funeral, a las 17.30 horas.

Más