Fallece a los 72 años Teresa Rendueles, propietaria de Casa Kilo, en Quintes

Teresa Rendueles Álvarez, propietaria de Casa Kilo. / E. C.
Teresa Rendueles Álvarez, propietaria de Casa Kilo. / E. C.

«Era una cocinera muy buena y una persona muy trabajadora. Se va a notar muchísimo su pérdida», aseguran sus allegados

ALICIA GARCÍA-OVIES VILLAVICIOSA.

La parroquia de Quintes perdió ayer a una de sus vecinas más queridas. Teresa Rendueles Álvarez, propietaria de Casa Kilo, falleció a los 72 años de edad, después de varios meses luchando contra un tumor de páncreas. Su amor y dedicación en la cocina y su labor al frente de un establecimiento fundado por sus padres en 1942 la llevaron a ganarse el cariño y afecto no solo de los vecinos del concejo maliayo, sino de aquellos que alguna vez se acercaron a disfrutar de sus platos. Visitas entre las que destacan numerosos deportistas, como el futbolista David Villa, o diversos políticos de la región.

Rendueles estuvo siempre ligada al mundo de la cocina y los fogones, pero no fue hasta 1972, junto a su marido Abel Buznego, cuando se hizo cargo del negocio familiar. Dicen quienes tuvieron la oportunidad de conocerla que ella fue «el alma» del resurgimiento de Casa Kilo. «Era una cocinera muy buena y una persona muy trabajadora», recuerda Julián Caicoya, amigo desde la infancia.

Esta labor al frente del bar la llevó a conocer de primera mano todos los eventos que tenían lugar en la parroquia, con los que intentaba colaborar siempre que le era posible. «Era una entusiasta. Siempre intentaba colaborar con todo. En todo lo que pudiera echarte una mano, ahí estaba», afirma Caicoya. A Rendueles, explican, le gustaba estar informada de lo que ocurría en el día a día y no dudaba en ser crítica si no estaba de acuerdo con la forma en que se estaban llevando las cosas.

Los últimos años, y debido a su enfermedad, se alejó de la cocina para dedicar su tiempo a otras pasiones. «Era muy manitas. Le gustaba mucho la decoración. En el bar tenemos un pozo y siempre que llegaba las navidades, lo adornaba. Con cualquier cosa que tuviera a mano era capaz de hacerte un adorno», reconoce su hijo Rodrigo Buznego. Él es quien se encuentra ahora al frente del bar.

Rendueles pasaba la mayor parte del tiempo con su marido, con el que disfrutaba viajando siempre que tenía ocasión. «Iban mucho a Ibiza», explica su hijo. Además, ambos formaban parte de la peña sportinguista del bar y se desplazaban en varias ocasiones a lo largo del año para disfrutar en vivo de los partidos del equipo gijonés. Le encantaba, también, pasar todo el tiempo posible con su nieta, Denisse Buznego.

La pérdida de Rendueles supuso ayer un duro golpe para los vecinos de la parroquia, a quien su fallecimiento cogió por sorpresa. «Estoy muy apenado y vamos a notar muchísimo su pérdida. Se le va a echar de menos», afirma Caicoya. Por el tanatorio de Cabueñes pasaron centenares de personas que quisieron arropar a su familia en estos duros momentos. Todos ellos tendrán hoy la oportunidad de despedirse de Teresa durante la celebración del funeral, que tendrá lugar alas 16.30 horas, en la iglesia parroquial de Quintes. A continuación, recibirá sepultura en el cementerio.