Frutos, más que un llagar

Gustavo Costales, con su mujer, Emilse, en el centro; su hijo Gustavo (con chaqueta marrón, a la izquierda), sus nietos, vecinos; el alcalde, Alejandro Vega, y el edil popular José Manuel Felgueres. / ARNALDO GARCÍA
Gustavo Costales, con su mujer, Emilse, en el centro; su hijo Gustavo (con chaqueta marrón, a la izquierda), sus nietos, vecinos; el alcalde, Alejandro Vega, y el edil popular José Manuel Felgueres. / ARNALDO GARCÍA

La asociación vecinal de Quintueles homenajea Gustavo Costales, «un vecino siempre dispuesto a colaborar con el pueblo»

E. RODRÍGUEZ QUINTUELES.

La asociación vecinal San Clemente, de Quintueles, aún seguía recibiendo llamadas ayer. Pero el aforo para homenajear a Gustavo Costales 'Tavín', del llagar de Sidra Frutos (situado en la misma parroquia maliaya), estaba completo. Para el colectivo -fundado hace dieciocho años- es mucho más que un vecino. «Es un hombre súper afable, siempre dispuesto a colaborar con el pueblo», señalaba el presidente de la asociación, Adolfo Martínez Tuero.

Prueba de ello es que Frutos cede sus instalaciones para organizar en ellas actividades que la asociación no puede desarrollar en su sede por falta de espacio. «Las antiguas escuelas se nos quedan pequeñas. Necesitamos ampliar el aula de arriba, la vivienda del profesor está en desuso... Es algo que venimos reclamando desde hace tiempo», añade el representante vecinal. En estas circunstancias, las clases de baile y body-combat se organizan en el llagar. «Imagino que no tiene que ser fácil para él, pero siempre ayuda y con la mejor de las disposiciones». Por eso, para mostrarle su agradecimiento, 150 vecinos de la localidad se sumaron al homenaje sorpresa que le organizaron en su propia casa: el llagar Sidra Frutos.

«Un orgullo mayúsculo»

Prepararon la fiesta con mucho celo, pero en las horas previas, a alguien, sin querer, se le escapó la noticia del homenaje y Frutos se enteró. En un primer momento, sintió el temor de emocionarse delante de tantos vecinos, que también son amigos. Pero, después, ese sentimiento dio paso a la alegría por tanto cariño recibido. «Es un orgullo mayúsculo que venga de mi pueblo», afirmó. 'Tavín' -que es como le llaman sus allegados- es nieto del fundador del llagar, Fructuoso Costales, y miembro de la tercera generación de una familia sidrera cuyo negocio regenta ahora su hijo Gustavo. Él era precisamente el que ayer estaba preparando las mesas para un homenaje en el que el llagarero, de 74 años, estuvo arropado de toda su familia: su esposa, Emilse Palacio; sus hijos Magali y Gustavo y sus cinco nietos (Alejandro, Nacho, Miguel, Sara y Daniel). De esta manera, 'Tavín', que salvo unos primeros años en Gijón, se crió en Quintueles y ha vivido siempre en la parroquia de La Mariña, pudo comprobar, más cerca que nunca, el afecto que se le profesa en un año en el que se llevó, probablemente, el mayor susto de su vida. Fue en la madrugada del día 31 de agosto, cuando su casa fue asaltada por tres encapuchados en el momento en el que el padre de Emilse, él y su mujer estaban durmiendo. Fueron cuarenta angustiosos minutos en los que los ladrones estuvieron buscando una caja fuerte inexistente. Finalmente se llevaron dinero en metálico, joyas y relojes. Lo que más sentía Gustavo -que llegó a ser golpeado- era que se hubiesen llevado objetos de valor sentimental, como las alianzas de boda. Los miembros de la banda fueron detenidos ese mismo día.

Ahora, tres meses después, ayer vivió un momento feliz, rodeado de los suyos y que sirvió también para que los vecinos celebraran la fiesta de San Clemente, patrón de la parroquia, que tiene lugar el 23 de noviembre. El encuentro finalizó con la entrega de una placa conmemorativa a Gustavo Costales.