«Un hombre estropea su discurso cuando dice que ayuda a su mujer»

Erick Pescador, sociólogo. / MARIETA
Erick Pescador, sociólogo. / MARIETA

El experto en género imparte un taller sobre la paternidad positiva, presente y correspondida en la Casa de Encuentro de Piedras Blancas

SHEYLA GONZÁLEZ PIEDRAS BLANCAS.

Erick Pescador especialista en género, masculinidades y prevención de violencia, lleva cerca de una década coordinando el proyecto Ulises en centros escolares. Ayer impartió un taller en la Casa de Encuentro de Piedras Blancas dirigido a padres, con los que trabajó la relación y cuidados con los hijos desde la corresponsabilidad y la positividad.

-¿Cómo definiría la paternidad corresponsable?

-En la que los hombres están presentes en todo el proceso de cuidado desde la igualdad con la figura materna. Hasta ahora estábamos acostumbrados a que la figura del padre era de 'foto', es decir, llegaba por la noche a casa y era el referente de poder. De hecho muchos han escuchado la frase «cuando llegue tu padre verás». Esa mentalidad está cambiando aunque aún queda un largo proceso. Hay que retomar la perspectiva de los hombres en la casa y el cuidado de los niños, pero no por obligación sino por su propio interés y por la lucha por la igualdad.

-¿Qué opina de los hombres y mujeres que afirman que sus parejas ayudan en casa?

-Cuando un hombre dice que ayuda a su mujer en casa se fastidió el discurso. Y viceversa. Ayudar no es cuidar, que es de lo que estamos hablando. Cuando se habla de ayudar es porque se da por contado que la tarea es asumida y obligada de la mujer. La corresponsabilidad debe romper con eso, que ya toca. Hay que ponerse las pilas. No tiene sentido seguir en esa tesitura en pleno siglo XXI. Ambas personas de la pareja son responsables de todo el proceso, pero tanto de la acción como del proceso. No vale cambiar el pañal simplemente, hay que saber cuándo, cómo y dónde.

-Habla de paternidad en positivo, ¿a qué se refiere?

-A que ser padre y cuidar de los hijos no debe ser algo obligatorio, sino que hay que tomárselo como algo positivo. Debe ser una apuesta de los hombres de ocupar un espacio que se nos ha negado y del que también hemos huido. Los hombres reproducimos la masculinidad tradicional que es algo negativo, y eso debe cambiar.

-¿La corresponsabilidad puede ayudar a acabar con el machismo o la violencia de género?

-Por supuesto. Ayuda a prevenir esos problemas de base. Cuando el padre está en el espacio de cuidado es difícil que después el hijo o la hija caigan en esos problemas porque ven a esa figura involucrarse desde la igualdad. Las estadísticas lo reflejan, la corresponsabilidad tiene efectos positivos inmediatos.

-Se habla mucho de la conciliación familiar y laboral pero se sigue asociando a la mujer, ¿que opina?

-Todo viene de la misma mentalidad tradicional donde era la mujer la que se encargaba de todo ello. Son ellas quienes piden la compatibilidad, la reducción de jornada o permisos para ir al médico con los niños y no ellos. Otro ejemplo claro sería las ludotecas. Hay empresas en las que la mayor parte de la plantilla son mujeres y tienen ese servicio mientras que en otros sectores como la industria o la siderurgia es impensable. Los hombre deberían salir y reivindicar esto.

-Cuando imparte estos talleres, ¿los asistentes salen con ganas de aplicarlo o hay reticencias?

-Hay enfado. Con esta nueva tendencia se está moviendo algo muy profundo, es una emoción aprendida durante muchos años. Ellos tienen a creer que es cosa de mujeres y hay una resistencia inicial pero luego cuando entras dentro de la dinámica de la corresponsabilidad ves los beneficios, aunque las tareas en sí no sean placenteras. Poner la lavadora no es divertido pero tiene su parte buena. No hay que preguntarse que se gana, sino que se deja de perder. Estar presente en todos los momentos de la vida de tu hijo siempre es positivo.

-¿Qué consejo daría a los hombres para dar un primer paso?

-Que prueben durante una semana, no vale unas horas, a hacer las tareas que hace su pareja a diario. Así lo entenderán todo mejor. Los hombres deben darse permiso a su mismos no esperar que nadie se lo pida, no vale escudarse en no lo hice porque ella no me lo pidió.

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