Humedales como centro de repostaje

Daniel Martínez explica a niños y padres cómo realizar comederos para los pájaros. / JOAQUÍN PAÑEDA
Daniel Martínez explica a niños y padres cómo realizar comederos para los pájaros. / JOAQUÍN PAÑEDA

24 niños aprendieron la importancia del estuario de la ría maliaya en la migración de las aves con un taller de ornitología

JOSÉ LUIS RUIZ

Si nos gusta observar a las aves de cerca debemos ser sigilosos y pacientes, y también podemos usar algunos trucos. Como por ejemplo, atraerlos con comida a aquellos lugares donde podamos verlos mejor. Eso fue lo que aprendieron los 24 niños que ayer se acercaron hasta Villaviciosa para celebrar el Día de los Humedales y participar en un taller de ornitología. Los más pequeños elaboraron comederos con materiales reciclados. «He hecho uno con un trozo de manzana», exclamaba orgulloso Arturo de Larrea, de tres años.

Daniel Martínez, el informador ambiental del Centro de Interpretación de la Ría de Villaviciosa, les explicó la importancia que tiene el estuario en la migración de las aves entre el norte de Europa y el continente africano. «Utilizan los humedales para repostar y coger fuerzas. Y así podemos aprovechar para conocerlas mejor», desveló.

«Lo que más les gusta son las pipas y la piel de la manzana, que tiene muchas vitaminas», aclaraba Martina Fernández, de 8 años. Mientras tanto, Arturo lo comparaba con su «cadeneta», hecha con la cáscara de media naranja hueca, hilo y varios cacahuetes. También los hubo fabricados con botellines de agua atravesados por los palos de los pinchos morunos. Un sinfín de variedades que no solo sorprendieron a los niños sino también a los padres. «Lo de la naranja es una gran idea, la voy a usar en mi jardín», reconoció Jesús Fernández, padre de Martina.

Era la segunda vez que Óscar Suárez y Floriane Nguyen llevaban a sus hijos Illán y Amaia a celebrar el Día Mundial de los Humedales a la Villa. «Les gustan mucho los animales. Ahora solo les falta aprender a reconocer el canto de cada especie», apuntaban. La lluvia aguó los planes y, desafortunadamente, no pudieron salir a reconocer al zarapito real, una especie muy habitual en el estuario de la ría, junto a varios tipos de patos, cercetas o gansos que están de paso.

«Este año hemos tenido una serreta mediana, que es un tipo de pato marino muy poco habitual», anunció Jorge Valella, guía y ornitólogo del centro. Además de aves, la ría de Villaviciosa acoge a otras especies como nutrias y moluscos como navajas, berberechos y almejas. Otro grupo de personas realizó una visita guiada por todo el enclave natural y, a pesar del mal tiempo, pudieron observar a algunos de sus curiosos habitantes.