El IPLA colabora en el desarrollo de nuevas aplicaciones alimentarias

A. G.-O.

El Instituto de Productos Lácteos de Asturias (IPLA) y la Estación Experimental del Zaidín (EEZ) comenzarán a desarrollar un estudio del microbioma con el fin de poder crear nuevos productos, servicios o procesos con alto potencial comercial que mejoren la cantidad, calidad y seguridad de los alimentos. Con este fin, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) recibirá más de 900.000 euros dentro del proyecto 'Master', financiado por la Comisión Europea (CE), aunque la inversión total final será de 11 millones.

Este estudio tendrá una duración de cuatro años y se coordinará desde Irlanda. Para su desarrollo contará con la participación de 31 socios académicos e industriales, pertenecientes a trece estados miembros de la Unión Europea y dos países asociados.

En concreto, el grupo de Funcionalidad y Ecología de Microorganismos Beneficiosos del IPLA se dedicará al desarrollo de nuevos métodos para analizar microbiomas. Sus actividades se centrarán en el análisis de las comunidades microbianas de los alimentos y las industrias alimentarias, así como en el estudio del efecto de alimentos e ingredientes alimentarios sobre la microbiota intestinal humana.

«Los métodos clásicos de análisis microbiológicos se basan en el cultivo de microorganismos, pero hoy sabemos que muchos son difíciles de cultivar. Intentaremos desarrollar métodos independientes de cultivo, basados en secuenciación masiva de DNA, para detectar y cuantificar poblaciones microbianas en la industria alimentaria. Esperamos obtener miles de nuevos metagenomas no descritos hasta la fecha, lo que conllevará el desarrollo de software y métodos bioinformáticos que nos permitan dar un significado biológico a los análisis de secuencia», explicó Abelardo Margolles, investigador del instituto lácteo.

El objetivo final será ofrecer una alternativa a los métodos clásicos de cultivo de microorganismos en la industria alimentaria