Luanco rinde un homenaje «sincero y cariñoso» a Rosa Somoano

Rosa Somoano, emocionada al descrubrir la sorpresa. / A. G.-O.
Rosa Somoano, emocionada al descrubrir la sorpresa. / A. G.-O.

Familiares y amigos de la artista la sorprendieron con un acto en la Casa de la Cultura en el que recordaron su vida

A. G.-OVIESLUANCO.

Rosa Somoano es, en palabras de aquellos que la conocen, «Luanco en estado puro». De su madre heredó su pasión por el arte y de su padre el amor por un pueblo que ayer quiso rendirle un «sincero y cariñoso» homenaje. La artista acudió engañada a la Casa de la Cultura, donde fue recibida por un cuadro que había pintado hacía años. «¿Qué hace esto aquí?», preguntó sorprendida. Tras el telón, decenas de familiares y amigos la esperaban para recordar junto a ella una vida que, en su día, plasmó en un libro que entregó a sus hijos. «Nadie mejor que tú para describirte», afirmó uno de ellos, Nacho de la Vega, que ejerció de maestro de ceremonias.

Somoano es la artista incombustible. Cada Navidad monta el belén de la Torre del Reloj, pinta, escribe y participa en todas aquellas actividades que se le presentan. Pero ayer, a través de sus propios recuerdos, sus amigos más cercanos pudieron conocer más de cerca y en profundidad a una mujer que, entre otras cosas, fue una de las primeras en llevar pantalones en la villa marinera. La prenda se la había traído una amiga de su madre de Francia cuando todavía no eran tan populares en España.