El lujo fondea en Luanco

El yate 'Hermitage', de 100 millones y con una eslora de 68 metros, navega frente a la costa de Luanco / E. C.
El yate 'Hermitage', de 100 millones y con una eslora de 68 metros, navega frente a la costa de Luanco / E. C.

El yate 'Hermitage', que cuesta 100 millones y tiene una eslora de 68 metros, pertenece al magnate ruso Anatoly Sedikh

A. G.-OVIESLUANCO.

El lujoso yate 'Hermitage', valorado en unos 100 millones de euros, sorprendió ayer con su presencia frente a la costa luanquina. Vecinos y turistas quedaron fascinados por la embarcación, con una eslora de 68 metros, fácilmente visible desde la villa marinera. Las dudas sobre quién sería su propietario y qué le llevaría a fondear en aguas asturianas se extendieron rápidamente. El barco, que estuvo en todo momento a unos metros del puerto deportivo, pertenece al magnate ruso Anatoly Sedikh, director ejecutivo de la primera metalúrgica de Rusia y el principal productor de ruedas de tren del país.

La embarcación fue construida por la empresa Lurssen Yachts y su diseño lleva la firma del arquitecto noruego Espen Oeino, quien también se encargó del yate de Paul Allen. El fundador de Microsoft cuenta en su propiedad, el Octopus, hasta con una cancha de baloncesto. En este caso, el 'Hermitage' dispone de capacidad para doce pasajeros en seis suites, así como para una tripulación de 18 personas que dormirían en nueve camarotes. Puede alcanzar una velocidad máxima de quince nudos y consta de una potente estructura de aluminio.

Su propietario, Anatoly Sedikh, es también presidente de la fundación benéfica OMK-Uchastie. Está casado con Irina Sedykh, con quien tiene dos hijos, Dmitry y Vlad. Su presencia suele ser habitual en la costa española y no es raro verlo atracado con su yate en los puertos de Barcelona o las Islas Baleares, aunque ayer no se dejó ver por la villa asturiana. Si lo hicieron, en cambio, varios miembros de la tripulación, que bajaron a tierra para pasear a un perro, según relataron varios vecinos.

El 'Hermitage' estuvo fondeado varias horas frente al puerto luanquín, atrayendo la atención de numerosos curiosos que se acercaron hasta la zona para intentar ver más de cerca la embarcación y fotografiarla. «No es habitual ver barcos de estas características por Luanco. La verdad es que, a pesar de estar lejos, parece impresionante. ¿Qué harán por aquí?», comentaba un hombre mientras captaba con su móvil una imagen del mismo.