Mamadú, el futbolista emprendedor

Mamadú Dong saca brillo a un coche en su lavadero, en Piedras Blancas. / MARIETA
Mamadú Dong saca brillo a un coche en su lavadero, en Piedras Blancas. / MARIETA

Después de trabajar de casi todo en los nueve años que lleva en España, ha abierto su propio negocio, un lavadero de coches

J. F. GALÁN PIEDRAS BLANCAS.

Panadero, confitero, carpintero, repartidor, peón de construcción... A sus veintiséis años Mamadú Dong acumula un denso historial laboral forjado a lo largo de los nueve que han transcurrido desde que llegó a Asturias procedente de Senegal, su tierra natal. Ahora limpia coches, con la sustancial diferencia de que trabaja por cuenta propia. Es su negocio, un lavadero sito en la avenida de José Fernandín, en Piedras Blancas. Se llama Endokar, resultado de combinar letras de su apellido y de Dakar, la capital de Senegal. Abrió hace poco más de un mes «y no me puedo quejar. Me va bastante bien», tanto que ya ha contratado a un empleado, «una chica, de momento a media jornada».

Mamadú también es futbolista. Estuvo en el Real Avilés y ahora cumple su segunda temporada con la camiseta del Muros de Nalón, de primera categoría regional. «Juego de lo que me pongan, a ser posible arriba, pero también en el centro», puntualiza. Llegó a España hace nueve años, «en avión y con visado. Mi padre llevaba tiempo en Asturias trabajando en la mar, y aunque en Senegal vivía bastante bien», un buen día se decidió a hacer las maletas y embarcarse en una aventura que le ha cambiado la vida.

Dirigió sus primeros pasos a Cruz Roja «para aprender español», idioma que a estas alturas domina a la perfección. A partir de ahí hizo curso tras curso y en uno de ellos, de auxiliar de comercio, en Emaus, se le encendió la bombilla. En Piedras Blancas no había ningún lavadero de coches y, ¿por qué no intentarlo? «Después de tantos cursos y tantos trabajados tenía claro que quería tener mi propio negocio».

Dicho y hecho. Accedió a un microcrédito por importe de 9.000 euros concedido a través del programa incorpora de la Caixa «y con la ayuda de una amiga, Ana, que me resolvió todo el papeleo», consiguió hacer su sueño realidad.

Mamadú vive en Avilés con dos de sus nueve hermanos. «Vinieron después que yo. Uno ya trabaja y el otro, que tiene diecinueve años y apenas lleva cuatro meses aquí, está estudiando español. Es el primer paso para integrarse». Él ya ha echado raíces. «Tengo muchos amigos en España, en buena parte gracias al fútbol. Lo que menos me gusta es el frío y la lluvia, y lo que más la paella. Estoy completamente adaptado a la vida en Asturias. Nunca me he sentido rechazado, al contrario, todo el mundo me ha tratado muy bien. Lo único que no bebo alcohol ni como jamón. Soy musulmán».

Eso sí, la tierra tira. «¡Claro que me gustaría volver algún día a Senegal! Mi madre y la mayoría de mis hermanos siguen allí, y los echo de menos. Podría abrir un lavadero en mi país, pero ahora solo pienso en sacar adelante mi negocio».