La manta candasina busca quien la teja

Cecilia Tascón, Amelia Fernández y Otilia Requejo, en el curso de manta candastina. / A. G.-O.
Cecilia Tascón, Amelia Fernández y Otilia Requejo, en el curso de manta candastina. / A. G.-O.

«Esperamos que ahora que Patrimonio ha reconocido su carácter identitario podamos llegar a muchas más personas» María José Fernández, profesional textil, lamenta la falta de relevo generacional

ALICIA GARCÍA-OVIES CANDÁS.

Veinte días, ocho horas diarias. Elaborar una manta candasina conlleva tanto trabajo como una jornada laboral. La dedicación, la paciencia y la práctica son elementos necesarios para poder tejer la prenda más característica de Carreño, recientemente incluida en el censo del Patrimonio Cultural Inmaterial de Asturias. María José Fernández conoce muy bien esta técnica, que desde hace casi veinte años enseña en el curso organizado por el Ayuntamiento. «Éste será el último», aseguró ayer durante la visita de Otilia Requejo, directora general de Patrimonio Cultural.

Su 'jubilación' obligará al equipo de gobierno a buscar una sustituta. Algo que, según reconocen las propias alumnas, «no será nada fácil». «No hay relevo generacional. Eso es algo que me preocupa mucho», reconoció la propia Fernández. La mayoría de las asistentes a sus clases son mujeres mayores de 40 años. «Un año tuvimos una chica joven, pero no suele ser lo habitual. Esperemos que ahora que Patrimonio ha reconocido su carácter identitario podamos llegar a mucha más gente», apuntó.

A pesar de dejar las clases, Fernández se ha comprometido con el Ayuntamiento en colaborar en la organización de una futura exposición con las mantas más antiguas que se han localizado en el estudio que acaba de realizar la historiadora y antropóloga Fe Santoveña. Asimismo, desde el equipo de gobierno están valorando la creación de un catálogo, integrado por información de las diferentes piezas: su origen, su fecha de creación, sus características...

La manta candasina tiene su origen hace más de un siglo. La toquilla comenzó siendo la principal prenda de abrigo de las trabajadoras de las fábricas conserveras, que posteriormente acabaron relegándola a un segundo plano. Con los años, esta pieza ha ido evolucionando convirtiéndose en parte fundamental de la vestimenta de las vecinas del concejo los días de fiesta. «Es necesario que la cuidemos y que sigamos manteniéndola en un futuro», destacó Fernández.

El curso de manta candasina, que finalizará en los próximos días, cuenta actualmente con unas 45 participantes. «Es uno de los que primero se llena cuando se abre la matrícula», explicaron.