El Mediterráneo surfea en Salinas

La escuela y albergue Horizon recibe cada verano a numerosos surfistas de Madrid y de las localidades del Mediterráneo. / FOTOS: OMAR ANTUÑA
La escuela y albergue Horizon recibe cada verano a numerosos surfistas de Madrid y de las localidades del Mediterráneo. / FOTOS: OMAR ANTUÑA

Los albergues y escuelas notan el aumento de visitantes de Barcelona y Valencia | Los turistas, en su mayoría surfistas, llenan durante toda la temporada los hospedajes locales, que viven su apogeo en los festivales del verano

SHEYLA GONZÁLEZSALINAS.

Las aguas del Cantábrico y, sobre todo, sus olas atraen cada vez más a turistas y deportistas del Mediterráneo. Las escuelas y albergues de Salinas han detectado un aumento de reservas llegadas desde Barcelona, Valencia o Alicante este año, aunque siguen siendo los madrileños quienes más eligen la localidad costera castrillonense para disfrutar de la tabla.

La diferencia de las olas o la oferta relacionada con la práctica del surf son los motivos principales que hacen que los deportistas de la costa mediterránea se decanten por Castrillón. Salinas sigue siendo el epicentro de la práctica de este deporte, aunque hay otras escuelas y hospedajes en otros puntos del concejo. La localidad, que puso de moda el slogan 'Ciudad del surf', dispone de seis alojamientos, muchos de ellos ubicados en chalés o casas individuales reconvertidas en escuelas de surf.

Todas viven un verano tranquilo en cuanto a reservas, y es que los surfistas no se preocupan de la meteorología para elegir su destino vacacional. Los establecimientos rozan el lleno, especialmente los fines de semana y los días que se celebran festivales en la localidad . Disponen de pocas plazas, por lo que los surfistas tienden a reservar con antelación, incluso de un verano a otro. Aunque este año, en junio la meteorología cambiante hizo que llegaran reservas de última hora. «Lo notamos en junio y principios de julio. Los huéspedes esperaban a última hora, sobre todo los que vienen de más cerca», explicó María Azcoitia, del B&B Cactus, que cuenta con una escuela de surf en un chalé cercano llamada Longbeach.

En ambos hospedajes llenan en verano. «Estamos a tope hasta finales de agosto. Está siendo una locura de reservas, pero no tenemos espacios. Nos piden reservar por todos los medios, también con mensajes por las redes», explica Carmen, una de las trabajadoras de Longbeach.

Los encargados de los establecimientos destacan que las temporadas veraniegas no suelen sufrir altibajos. «Es parecido a otros veranos y no suele cambiar mucho. La gente hace sus reservas con tiempo y puedes planificar», destacó Ramón Cuervo-Arango, responsable de Alamar. En su caso reciben muchos surfistas de Castilla, País Vasco y Madrid, aunque también les visitan deportistas del Levante.

Jóvenes y deportistas

En lo que también coinciden las escuelas y albergues es en el perfil del huésped: joven de entre veinte y cuarenta años y deportista. «En nuestro caso solo alojamos a personas que vienen a dar clases de surf, no estamos abiertos al público en general. Estamos llenando todas las semanas, por lo que estamos muy contentos», explica Pelayo Suárez, de la escuela Horizon. Todos los alojamientos que comparten las camas con las clases de surf han tenido que solicitar la pertinente autorización municipal y pagar el canon a la Demarcación de Costas para poder ejercer su trabajo como formadores en las playas del concejo.

Frente al perfil de surfista previsor se encuentran algunas familias y peregrinos que hacen parada en Salinas durante el verano en el B&B Cactus. «Nosotros recibimos reservas de muchos surfistas pero también hospedamos a muchos peregrinos y algunas familias que vienen con pequeños. Estas últimas están aumentando respecto a otros años», destaca María Azcoitia.

Los campus atraen a numerosos jóvenes que, aunque tienen conocimientos de surf quieren mejorar su práctica, o bien aquellos que están comenzando. «Son personas que huyen de la idea tradicional de vacaciones que está asociadas a hoteles. Se decantan más por planes diferentes relacionados con el deporte y la naturaleza», explica Carmen, de Longbeach. En este albergue reciben visitas de grandes grupos pero también de parejas o personas solas que estrechan lazos con el resto de huéspedes.

Los festivales Longboard y el Surf, Music and Friends contribuyen a llenar estos alojamientos, dada la escasa oferta hotelera de Castrillón, que apenas cuenta con un par de establecimientos más en el concejo a los que se suman los campings, que también están en plena temporada alta. «Está claro que mueven mucha gente, pero quienes desean pasar sus vacaciones y aprender a hacer surf vienen también el resto del verano no solo esos días», comentan.