Mexicanos y mariachis llenan Luanco

Un grupo de niñas, con vestidos de mexicanas y disfraces de los personajes Minnie y Wally./
Un grupo de niñas, con vestidos de mexicanas y disfraces de los personajes Minnie y Wally.

Frida Khalo fue la opción más repetida en los disfraces de este Carnaval de veranoSergio Navarro gana el concurso de dibujo con un cangrejo ermitaño, que será la imagen del cartel de la mascarada del próximo año

ALICIA GARCÍA-OVIES LUANCO.

Las habaneras se vieron eclipsadas por los ritmos de mariachis, los trajes de mahón fueron sustituidos por grandes sombreros y las calaveras se convirtieron en el rostro de vecinos y turistas. Luanco dejó ayer por unas horas de ser una villa marinera para convertirse en una ciudad mexicana con motivo del Carnaval de verano, una de las fiestas más multitudinarias de la temporada estival asturiana junto al Cabo Torres.

El evento nació de forma espontánea, pero han sido las ganas y la voluntad de la gente lo que ha permitido que esta cita siga manteniéndose con los años, logrando crear, incluso, un nexo común entre los asistentes. Si el año pasado las calles se animaron al compás de la samba brasileña, en esta edición México ha sido el país elegido por los comerciantes para esta cita.

El ambiente familiar se respiró por la tarde, donde, está vez sí, el Ayuntamiento organizó en el muelle viejo varias actividades para los más pequeños. La jornada comenzó con un concurso de pintura, con el objetivo de crear la que sería la mascota de la mascarada infantil de 2019. Osos, jirafas e, incluso, una mezcla entre un elefante y un unicornio fueron las opciones que propusieron el más de un centenar de niños que participaron. El jurado quiso que fuera finalmente un cangrejo ermitaño, pintado por Sergio Navarro y al que puso el nombre de 'Craki-luanqui', el que decore los carteles para la próxima edición. «No me llevó mucho hacerlo. Venía con la idea pensada de casa», afirmó, una vez que se hizo público su nombre.

El pequeño acudió a la fiesta acompañado de sus padres y su hermana. Como ellos, decenas de familias se congregaron en el muelle luanquín para disfrutar de una animada tarde y demostrar que poseen una gran imaginación a la hora de elaborar los disfraces. Fue el caso de Los Perandones que, durante el día de ayer, se convirtieron en Wally. Incluso su perro Odín quiso unirse al carnaval y acompañar a sus dueños en su periplo antroxero.

Carlos Sanabria y sus hijos, en cambio, decidieron seguir la temática marcada y se disfrazaron de mexicanos. «Somos de Gijón y es la primera vez que venimos. Siempre teníamos ganas, pero decidimos esperar a que el pequeño creciera para traerlos y que disfrutasen más», explicó. Para la pequeña Cayetana Suárez, de 15 meses, también fue su primer carnaval. Su abuela, Geli Castroagudín, se encargó de vestirla de Caperucita Roja y de acompañarla a ver el espectáculo musical 'Pinturilla y la familia vainilla'.

El de la pintora Frida Kahlo fue la opción más repetida en los atuendos, pero no faltaron los disfraces más tradicionales. Princesas, hadas y superhéroes se pasearon durante toda la tarde por las calles de la villa. Vaqueros y policías, así como sevillanas y animadoras también fueron muy escogidos por los niños.

Punto lila y 40 efectivos

La fiesta infantil dio paso por la noche a la de adultos. Cuarenta efectivos entre Guardia Civil, Policía Local y Protección Civil se encargaron de mantener la seguridad entre los cientos de asistentes que llegaron de todas partes de la región. Como ocurriera en años anteriores, el Ayuntamiento solo permitió la entrada en la estación a los autobuses de línea, mientras que los discrecionales fueron desviados a las afueras. El objetivo era evitar el consumo de alcohol por parte de los menores.

Junto al hospital de campaña, la plataforma 8M instaló este año, por primera vez, un punto lila. Ocho voluntarias estuvieron durante toda la noche informando a los más jóvenes para lograr unas fiestas «libres de agresiones machistas y donde las mujeres puedan disfrutar».

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